La presidenta Claudia Sheinbaum negó un acuerdo con Estados Unidos sobre minerales críticos y afirmó que sólo habrá pláticas iniciales. El enfoque económico prioriza soberanía, sin cambios legales ni apertura minera, pero no ignorara un contexto de alta dependencia exportadora y presión comercial.

Mexconomy — La relación económica bilateral en materia de recursos naturales entró en una fase de (in)definición discursiva. El Gobierno de México rechazó que exista un acuerdo firmado con Estados Unidos sobre minerales críticos, acotando el alcance a un inicio de conversaciones sin compromisos formales ni cambios regulatorios.

La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que el diálogo parte del respeto a la soberanía económica y que cada país realizará sus propias tareas de exploración. Desde esta óptica, el mensaje busca preservar control estatal sobre activos estratégicos y evitar expectativas de integración productiva binacional en etapas tempranas de la cadena minera.

El énfasis oficial también descartó modificaciones al marco jurídico y una apertura del sector. En términos económicos, la postura apunta a reducir riesgos de captura regulatoria y a contener externalidades asociadas a expansiones extractivas, al tiempo que se intenta sostener la producción vigente de metales con valor industrial como la plata y el oro.

La narrativa contrasta con señales del entorno comercial. Tras el anuncio de la Secretaría de Economía sobre consultas y referencias de autoridades estadounidenses a posibles cambios legislativos, analistas observan tensiones entre el discurso de autonomía y la realidad de una economía con elevada concentración exportadora hacia un solo mercado. El propio Marcelo Ebrard anticipó un periodo de consultas que el sector privado interpreta como ventana de definición.

En el plano corporativo, la expectativa de un mayor peso de los minerales en la seguridad económica de Estados Unidos ha impulsado valuaciones. Grupo México alcanzó una capitalización cercana a 90 mil millones de dólares, con un crecimiento bursátil pronunciado, reflejo de anticipaciones sobre demanda y marcos preferenciales, aun sin acuerdos firmados.

El telón de fondo es regional. Mientras otros países mantienen márgenes para diversificar socios, México enfrenta restricciones derivadas de su dependencia comercial y de capacidades limitadas de procesamiento. En este contexto, la insistencia oficial en comercio justo y apego a leyes y tratados busca anclar certidumbre económica sin ceder control sobre recursos que, paradójicamente, elevan la exposición del país.

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