El encarecimiento del café a nivel mundial, impulsado por menores cosechas en Brasil y Vietnam, impacta también a México. En la región cafetalera Puebla–Veracruz, la mezcla Marago y Planchuela subió en promedio 200 pesos en 2025 y supera los 500 pesos por kilo al consumidor.
Mexconomy — El mercado internacional del café atraviesa un ciclo de alta volatilidad que comienza en las plantaciones sudamericanas y asiáticas, pasa por las bolsas de futuros y termina reflejándose en el ticket de compra de millones de hogares. La reducción de cosechas en Brasil y Vietnam, los dos mayores productores mundiales, ha tensionado la oferta global y presionado los precios del grano en los principales centros de consumo.
En Estados Unidos, el Índice de Precios al Consumidor reportó un alza anual de 18.3% en enero, con un incremento acumulado de 47% en cinco años. El ajuste responde, en buena medida, a factores climáticos adversos: sequías prolongadas en zonas productoras de Vietnam, condiciones cálidas y secas en regiones clave de Brasil y lluvias excesivas en Indonesia, que afectaron rendimientos y calidad. La menor disponibilidad elevó las cotizaciones internacionales y encareció los contratos de suministro.
Ese efecto dominó alcanza ahora a México, país productor pero también integrado a la dinámica global del commodity. En el corredor cafetalero de Puebla y Veracruz, el kilo de mezcla de grano Marago y Planchuela registró en 2025 un incremento promedio de 200 pesos. Actualmente, el precio al público supera los 500 pesos por kilo, nivel que representa un golpe al bolsillo de consumidores en ciudades medias del centro y sureste del país.
Para productores regionales, el aumento ofrece mayores ingresos nominales, pero también mayores costos en insumos, transporte y financiamiento. La transmisión del precio internacional al mercado interno no es lineal: depende del tipo de cambio, de los canales de comercialización y del poder de negociación en la cadena. En paralelo, tostadores y pequeños comercios enfrentan el dilema de absorber parte del ajuste o trasladarlo íntegramente al consumidor.
El encarecimiento del grano confirma que el café opera como un commodity plenamente integrado a los mercados internacionales. Lo que ocurre en las cosechas de Brasil o Vietnam se traduce en variaciones de ingreso para productores en Puebla y Veracruz, pero también en mayores desembolsos para hogares mexicanos. Si la oferta global continúa restringida, el precio interno difícilmente regresará a niveles previos, consolidando un nuevo piso que tensiona el consumo urbano y obliga a la cadena productiva regional a ajustarse a un entorno más volátil.

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