México cerró enero de 2026 con una inflación general de 3.79% anual, impulsada por un repunte alarmante del 6.13% en alimentos, bebidas y tabaco, mientras la inflación subyacente alcanzó 4.52%, evidenciando presiones inflacionarias estructurales persistentes que erosionan aceleradamente el poder adquisitivo de los hogares mexicanos.

Mexconomy — De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró un incremento mensual de 0.38% en enero de 2026, ubicándose en un nivel de 143.588 puntos. Esta cifra representa una aceleración respecto al 0.29% mensual de enero 2025, confirmando que las presiones inflacionarias no ceden y que los hogares mexicanos enfrentan un entorno de precios cada vez más hostil.

El análisis detallado revela una problemática dual: mientras la inflación subyacente —que excluye productos volátiles— creció 0.60% mensual y alcanzó 4.52% anual (muy por encima de la meta del 3% del Banco de México), la inflación no subyacente experimentó una caída engañosa de -0.36% mensual, ubicándose en apenas 1.39% anual. Esta divergencia enmascara la verdadera magnitud del problema: los precios estructurales —aquellos que dependen de costos laborales, rentas y márgenes empresariales— continúan al alza sostenida.

Alimentos disparan el gasto: aumentos de hasta 1.63% en un solo mes

El componente de alimentos, bebidas y tabaco dentro de las mercancías subyacentes se disparó 1.63% mensual y acumula un devastador 6.13% anual, convirtiéndose en el principal factor de presión sobre los presupuestos familiares. Este incremento refleja tanto shocks de oferta agrícola como el traslado a precios finales de mayores costos de producción y distribución. Para una familia mexicana promedio, esto significa que lo que compraba con $1,000 pesos en alimentos hace un año, hoy cuesta $1,061 pesos.

Sectores como restaurantes y servicios de alojamiento aumentaron 7.22% anual, mientras que servicios educativos subieron 6.01%, reflejando cómo la inflación de servicios —históricamente más rígida a la baja— mantiene su tendencia alcista. El rubro de bebidas alcohólicas, tabaco y estupefacientes escaló un brutal 7.90% anual, el incremento más agresivo entre todas las categorías de consumo.

Inflación al productor: señales mixtas con debilidad en bienes finales

Paralelamente, el Índice Nacional de Precios Productor (INPP) total registró un incremento anual de 1.49%, drásticamente inferior al 7.73% de enero 2025, evidenciando una desaceleración significativa en los costos de producción. Sin embargo, esta aparente mejora no se traduce automáticamente en alivio para los consumidores, ya que existe un desfase temporal entre precios al productor y precios al consumidor.

El INPP de bienes de uso intermedio creció apenas 0.29% anual (frente a 9.44% el año anterior), mientras que el INPP de bienes finales aumentó 1.97% anual. Esta brecha sugiere que los productores enfrentan menores presiones de costos en insumos, pero no están trasladando completamente estos ahorros a los consumidores finales, posiblemente ampliando márgenes de ganancia.

Dentro de las actividades primarias, destaca la caída mensual de -2.41%, impulsada por un desplome de -11.91% en el precio de las aves. Este fenómeno debería, en teoría, traducirse en reducciones en el precio al consumidor de pollo y derivados, pero la transmisión de estas bajas al consumidor final suele ser lenta y parcial. Mientras tanto, las industrias metálicas básicas dispararon sus precios en 9.01% mensual, señalando presiones específicas en sectores industriales clave.

¿Por qué la inflación al consumidor sube mientras la del productor baja?

La paradoja entre un INPP contenido (1.49% anual) y un INPC elevado (3.79% anual, con componente subyacente en 4.52%) revela una disfuncionalidad estructural en la economía mexicana. Las explicaciones incluyen: (1) márgenes comerciales ampliados en las cadenas de distribución, (2) costos logísticos y de transporte que no se reflejan plenamente en el INPP, (3) rigideces en el mercado de servicios donde los precios no responden ágilmente a reducciones en costos de insumos, y (4) poder de mercado concentrado que permite a empresas mantener precios altos pese a costos más bajos.

Esta brecha de 2.30 puntos porcentuales entre ambos índices implica que los consumidores están absorbiendo presiones inflacionarias que no se justifican completamente por incrementos en los costos de producción. En otras palabras: alguien en la cadena de valor está capturando rentas extraordinarias mientras los hogares mexicanos ven erosionado su poder de compra.

Banco de México bajo presión: crecimiento o inflación

Con la inflación subyacente en 4.52% —muy por encima de la meta de 3% (±1 punto porcentual)— el Banco de México (Banxico) enfrenta un dilema complejo. Bajar la tasa de interés para estimular el crecimiento económico podría exacerbar las presiones inflacionarias, especialmente en el componente subyacente que muestra persistencia. Mantener tasas restrictivas, por otro lado, frena la inversión y el consumo en un contexto de desaceleración económica global.

La Canasta de Consumo Mínimo —que mide el costo de 170 bienes y servicios esenciales— registró una inflación anual de 3.60%, ligeramente por debajo del INPC general, pero aún así representa un golpe significativo para los hogares de menores ingresos cuyo gasto se concentra desproporcionadamente en estos productos básicos.

Con el próximo reporte programado para el 9 de marzo de 2026, los analistas estarán atentos a si la tendencia de inflación subyacente persistente se consolida o si los menores precios al productor finalmente comienzan a permear hacia el consumidor. Por ahora, el panorama es claro: la inflación en México sigue siendo un problema estructural no resuelto que exige respuestas de política económica más allá del simple manejo de tasas de interés.

Nota al lector: la gráfica interactiva está optimizada para su correcta lectura y exploración en pantallas de mayor tamaño (computadora o tableta). En dispositivos móviles, algunos detalles de ejes, etiquetas o series pueden visualizarse de forma limitada.

Fuente: INEGI, Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) e Índice Nacional de Precios Productor (INPP), enero 2026. La inflación subyacente excluye productos agropecuarios y energéticos con alta volatilidad. Meta de inflación de Banco de México: 3% ±1 punto porcentual.

inpc, inpp, inflacion mexico, enero 2026, inflacion subyacente, alimentos, precios al consumidor, precios productor, banco de mexico, banxico, poder adquisitivo, canasta basica, inegi, inflacion anual, politica monetaria