Tras el control estadounidense del sector petrolero de Venezuela en enero de 2026, las refinerías independientes de China optan por crudo pesado iraní con grandes descuentos frente al petróleo venezolano que ha caído drásticamente en volumen exportado a Asia.

Mexconomy — La reconfiguración del mercado petrolero asiático se aceleró tras la intervención directa de Estados Unidos en el sector energético venezolano, un movimiento que alteró de forma inmediata los flujos comerciales hacia China, el mayor importador de crudo del mundo. La reducción abrupta de los cargamentos procedentes de Venezuela obligó a los compradores chinos a buscar sustitutos rápidos para mantener la operación de sus refinerías.

Desde mediados de diciembre, los envíos de petróleo venezolano a China comenzaron a caer con fuerza luego de que Washington impusiera restricciones a buques sancionados. La situación se profundizó tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero, momento a partir del cual el presidente Donald Trump afirmó que Estados Unidos controlaría de manera indefinida las ventas y los ingresos petroleros venezolanos, generando incertidumbre contractual para los importadores asiáticos.

En este contexto, las refinerías independientes chinas, conocidas como “teteras” y concentradas en la provincia oriental de Shandong, optaron por incrementar la compra de crudo pesado iraní, principalmente calidades Iranian Heavy y Pars, almacenadas tanto en tanques aduaneros en China como en buques petroleros. Estas refinerías priorizan barriles sancionados que ofrecen descuentos más profundos, en un entorno de márgenes ajustados y alta competencia.

Los descuentos del crudo iraní rondan los 12 dólares por barril frente al Brent europeo, superando la competitividad del petróleo venezolano comercializado bajo supervisión estadounidense por Vitol y Trafigura, así como de otras alternativas de crudos pesados como los procedentes de Canadá. Incluso el crudo ruso Urals, con rebajas similares, enfrenta una competencia intensa en el mercado chino.

Datos de seguimiento de cargamentos muestran que las importaciones chinas de crudo venezolano promediaron 394.000 barriles diarios en 2025, cerca de 4% del total de las importaciones marítimas del país. Sin embargo, el número de buques con destino a China se ha reducido de forma notable, provocando que el almacenamiento flotante de petróleo venezolano en Asia cayera a poco más de 8 millones de barriles hacia finales de enero, frente a niveles cercanos a 16 millones al inicio del año.

El viraje hacia el crudo iraní refleja cómo las sanciones, los descuentos y el control político de los flujos energéticos están redefiniendo las decisiones de compra en Asia, con efectos directos sobre los precios, la logística y el equilibrio del mercado petrolero internacional.

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