El gobierno chino impulsa la adopción masiva de inteligencia artificial con la expectativa de generar nuevos empleos y compensar el envejecimiento de la fuerza laboral, aunque analistas advierten riesgos de desplazamiento laboral.
Mexconomy — China busca convertir la inteligencia artificial (IA) en uno de los pilares de su estrategia económica para la próxima década. Durante la sesión anual del parlamento celebrada la semana pasada en Beijing, responsables políticos y ejecutivos de empresas coincidieron en que la expansión de esta tecnología podría impulsar la creación de empleo y reforzar el crecimiento de la segunda economía más grande del mundo.
Los planes oficiales presentados durante el encuentro legislativo establecen que el país apostará por la adopción acelerada de la IA durante los próximos cinco años. El objetivo es compensar dos desafíos estructurales que enfrenta el gigante asiático: el envejecimiento de su población activa y la desaceleración económica que se proyecta a largo plazo.
Shujing He, analista senior de la consultora Plenum, explicó que por ahora el enfoque del gobierno prioriza el desarrollo tecnológico por encima de los riesgos laborales asociados a la automatización. Según la especialista, las autoridades consideran que la expansión de la inteligencia artificial puede generar nuevas oportunidades laborales antes que provocar una destrucción masiva de empleos.
El ministro de Recursos Humanos de China, Wang Xiaoping, señaló recientemente que el gobierno trabaja para “aprovechar activamente” la IA como herramienta para ampliar las oportunidades laborales. En particular, el país enfrenta el reto de incorporar al mercado de trabajo a unos 12.7 millones de graduados universitarios que concluirán sus estudios este año.
No obstante, organismos internacionales y expertos mantienen reservas sobre el impacto real de la automatización. El Fondo Monetario Internacional estima que la inteligencia artificial podría afectar cerca del 40 por ciento de los empleos a nivel mundial y hasta el 60 por ciento en economías avanzadas.
Algunos economistas consideran que el optimismo oficial podría subestimar los efectos disruptivos de la tecnología. Alicia García-Herrero, economista jefe para Asia-Pacífico de Natixis, advirtió que la automatización podría presionar los salarios a la baja y aumentar el desempleo juvenil si no se implementan políticas sociales adicionales.
Dentro del propio sistema económico chino también se anticipan cambios significativos. Directivos de empresas estatales reconocieron que la adopción de inteligencia artificial obligará a realizar amplios procesos de reestructuración organizacional. Sin embargo, también sostienen que esta transición podría revitalizar sectores industriales.
En el ámbito educativo, universidades chinas ya comenzaron a modificar sus planes de estudio para adaptarse a la nueva realidad tecnológica. Instituciones como ShanghaiTech University han introducido programas especializados en inteligencia artificial que buscan desarrollar habilidades difíciles de automatizar, como el pensamiento crítico, la creatividad y el aprendizaje interdisciplinario.
La estrategia tecnológica del país responde también a presiones demográficas. Se estima que alrededor de 300 millones de trabajadores chinos se jubilarán durante la próxima década, lo que aumentará la presión sobre el sistema de pensiones y reducirá la disponibilidad de mano de obra.
En este contexto, el gobierno considera que la inteligencia artificial podría aumentar la productividad y sostener el crecimiento económico. Sin embargo, algunos académicos advierten que la destrucción de empleos provocada por la automatización suele producirse antes que la creación de nuevas oportunidades, lo que podría generar tensiones sociales en el corto plazo.

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