Con un déficit de cuenta corriente reducido a la mitad en 2025 y la inversión directa extranjera al alza, México enfrenta la revisión del T-MEC del 1 de julio desde una posición robusta, aunque con brechas estructurales que la negociación no puede ignorar.
Mexconomy — El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y el Representante Comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, dieron inicio formal a las discusiones técnicas bilaterales en preparación para la Revisión Conjunta del T-MEC prevista el 1 de julio de 2026. Los equipos examinaron brechas en las cadenas de suministro de América del Norte y opciones de política pública para incrementar la producción manufacturera en ambas economías, al tiempo que se limitan los insumos que ingresan mediante prácticas comerciales desleales —referencia directa a la triangulación desde economías asiáticas y, particularmente, China—.
El contexto macroeconómico respalda la postura negociadora de México. Según el informe de la Balanza de Pagos en 2025 publicado por el Banco de México, el déficit de cuenta corriente cayó a 8,200 millones de dólares —equivalente al 0.4% del PIB—, frente al 0.9% registrado en 2024. El motor fue el superávit de la balanza de mercancías no petroleras, que alcanzó los 26,323 millones de dólares. Las exportaciones totales sumaron 664,837 millones e importaciones 664,066 millones, dejando la balanza de bienes prácticamente en equilibrio. La inversión directa en México cerró en 40,871 millones de dólares, por encima de los 37,935 millones de 2024.
Remesas y déficit de ingreso primario: la factura de la integración
No todo el panorama resulta favorable. Las remesas —pilar del ingreso secundario— aportaron 61,777 millones de dólares, pero cayeron 4.6% anual, reflejo de la presión migratoria en Estados Unidos. El déficit de ingreso primario —utilidades y dividendos pagados al exterior— se amplió a 59,008 millones, consecuencia directa de la profundidad de la integración productiva. El déficit de servicios llegó a 11,453 millones. Estos rubros revelan que la integración, aunque generadora de crecimiento, también implica costos financieros estructurales que el T-MEC no neutraliza.
Las consultas públicas: un tratado que funciona, pero no para todos
El informe de las Mesas de Consulta Pública de la Secretaría de Economía —573 cuestionarios sectoriales y 2,395 estatales— confirma que el 83% de los encuestados valoran positivamente el T-MEC. Sin embargo, la integración es profundamente desigual: los estados del norte operan cadenas just-in-time con 2,562 millones de dólares cruzando la frontera cada día, mientras el sur-sureste aún demanda infraestructura básica para acceder a esos flujos. Las principales alertas: triangulación asiática, dependencia de insumos críticos fuera de la región, saturación en cruces fronterizos y ausencia de una Ventanilla Única Trilateral digital operativa.
La reunión Ebrard-Greer confirma el rumbo: la revisión del T-MEC no busca reabrir capítulos sustantivos, sino modernizar la arquitectura del tratado para blindar a América del Norte frente a terceras economías subsidiadas, afinar reglas de origen y sentar bases de cooperación en seguridad económica —todo, antes del 1 de julio.
Saldo cuenta corriente BP (millones de dólares)
Nota al lector: la gráfica interactiva está optimizada para su correcta lectura y exploración en pantallas de mayor tamaño (computadora o tableta). En dispositivos móviles, algunos detalles de ejes, etiquetas o series pueden visualizarse de forma limitada.
Fuente: Banco de México, La Balanza de Pagos en 2025 (febrero 2026); Secretaría de Economía, Resultados de las Mesas de Consulta Pública para la Revisión del T-MEC (2025); SE / USTR, comunicado conjunto sobre discusiones bilaterales T-MEC (marzo 2026).

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