El INEGI reporta que la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos aumentó 8.3% en zonas rurales y urbanas durante abril de 2026. El jitomate y el chile encabezan las alzas. La inflación general se ubica en 4.4%, pero los alimentos básicos duplican ese ritmo.

Mexconomy — En abril de 2026, una familia rural necesitó al menos 1,966 pesos mensuales por persona solo para comprar la canasta alimentaria mínima; en zonas urbanas, el umbral escaló a 2,599 pesos. Estas cifras, actualizadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), muestran un incremento anual del 8.3% en ambos ámbitos para la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos (LPEI), muy por encima de la inflación general de 4.4% registrada en el mismo periodo. “El jitomate y el chile fueron los productos de mayor incidencia en la variación”, detalla el organismo, con aumentos de precio de 121.1% en el jitomate y 59.8% en chiles como el jalapeño y serrano.

La aceleración de la pobreza alimentaria es especialmente severa si se compara con abril de 2025, cuando la variación anual de la LPEI en zonas rurales era de solo 3.0% y en urbanas de 4.4%. En doce meses, ese crecimiento se disparó 5.3 y 3.9 puntos porcentuales, respectivamente. El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) solía publicar estos datos, pero desde julio de 2025 el INEGI asumió la tarea bajo la misma metodología, con base en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2016 y el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC).

Más allá de la canasta básica, la Línea de Pobreza por Ingresos (LPI) —que incluye bienes y servicios no alimentarios— también se encareció fuertemente: aumentó 6.3% en el ámbito rural y 5.7% en el urbano durante el último año. En ambos casos, la canasta alimentaria explicó cerca de tres cuartas partes del incremento, seguida por rubros como transporte público y cuidados personales. Un dato revelador: mientras la inflación general fue de 4.4%, los precios de los alimentos consumidos dentro del hogar crecieron al doble, lo que golpea con más dureza a los hogares de menores ingresos.

Línea de Pobreza Extrema por Ingresos

Detrás de las cifras hay alimentos concretos. En localidades rurales, el jitomate contribuyó con el 45.4% del alza anual de la canasta alimentaria, mientras que los alimentos consumidos fuera del hogar aportaron otro 17.9%. En zonas urbanas, el jitomate representó el 32.4% del incremento, seguido por comidas fuera del hogar (25.1%) y la papa (9.0%). El documento del INEGI, fechado para publicación el 11 de junio de 2026, alerta que “los rubros jitomate, chile y papa fueron los de mayor incidencia”, un patrón que no se observaba con esta intensidad desde el pico inflacionario de 2023.

El contexto no es menor: México mide la pobreza de forma multidimensional, y las líneas de pobreza por ingresos son el umbral del “bienestar económico”. Cada mes, familias rurales necesitan destinar más de la mitad de su ingreso solo para no caer en pobreza extrema alimentaria, y en ciudades la presión es similar. La diferencia entre la LPEI y la LPI (que en abril de 2026 llegó a 3,572 pesos rural y 4,954 urbano) muestra que cubrir vivienda, transporte y salud se vuelve una tarea cada vez más lejana para millones de mexicanos.

Fuente: INEGI. Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), abril de 2026; Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), 2016.

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