En mayo de 2026 la inflación anual en México fue de 3.94%, regresando al rango objetivo del Banxico. El INPC cayó 0.21% mensual, pero la baja se explica por electricidad y normalización agropecuaria; sin eso, superaría el 4.2%.
Mexconomy — En mayo de 2026, la inflación general anual en México se ubicó en 3.94%: por primera vez en cinco meses el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) del INEGI regresó al interior del rango objetivo del Banco de México. El titular es estadísticamente correcto. El diagnóstico que sugiere es, en cambio, engañoso. El INPC registró una variación mensual de -0.21% —los precios bajaron en términos netos—, pero la arquitectura interna del dato revela que ese descenso descansa sobre dos variables que no tienen nada que ver con ninguna política de estabilización: la electricidad y la normalización parcial de la oferta agropecuaria del noroeste del país. Retiradas esas dos variables, la inflación de mayo de 2026 habría cerrado por encima del 4.2%.
La electricidad cayó 17.88% en el mes, con una incidencia de -0.253 puntos porcentuales sobre la inflación general: el descuento tarifario de temporada cálida en 11 ciudades se aplicó en su totalidad y por tercera ocasión consecutiva. Simultáneamente, la oferta de frutas y verduras se normalizó con fuerza: el tomate verde cedió 28.73%, el pepino 31.50%, el chile serrano 16.98% y el limón 18.51%. El jitomate, protagonista de esta historia, desapareció por primera vez de la lista de productos con mayor incidencia al alza. Los conflictos logísticos en Sinaloa muestran señales de distensión parcial, aunque un solo mes de baja no constituye normalización definitiva.
La subyacente revela la inflación real
Lo que los datos de mayo confirman con claridad es la distancia entre la inflación de titular y la inflación estructural. La inflación subyacente anual —que excluye energéticos y agropecuarios— se ubicó en 4.19%: diecinueve puntos base por encima del techo de Banxico y sin ninguna señal de moderación. Los servicios subieron 0.29% mensual; la vivienda propia, 0.31% con una incidencia de 0.043 puntos porcentuales; las loncherías, fondas y taquerías, 0.51%; el gas doméstico LP, 2.04%; la papa y tubérculos, 12.68%. Estos son los precios que los hogares enfrentan semana a semana, al margen del calendario tarifario y del Paquete Contra la Inflación y la Carestía (Pacic), que lleva tres meses sin dejar huella estadística en la canasta subyacente.
La papa merece atención especial: con un alza de 12.68% mensual e incidencia de 0.045 puntos porcentuales, releva al jitomate como el producto agropecuario de mayor presión en mayo. El choque de oferta no se resolvió: migró de producto. La vivienda propia acumula ya varios meses consecutivos de alzas que anticipan un encarecimiento sostenido del costo habitacional, especialmente en zonas metropolitanas donde la demanda de renta no disminuye.
El INPP de minería: la señal de alarma más seria del ciclo
El dato que concentra la mayor atención analítica de mayo no está en el INPC, sino en el Índice Nacional de Precios Productor (INPP). El INPP total avanzó a 2.98% anual —ya casi en 3%— y acumula una escalada de casi dos puntos porcentuales desde el mínimo de 1.14% registrado en febrero. Pero el dato que rompe cualquier marco de comparación ordinaria es el de la minería: su INPP anual llegó a 32.04% en mayo de 2026, frente al 22.15% de abril y el 4.97% de febrero. En tres meses, los precios al productor del sector minero se multiplicaron por un factor de más de seis en términos de variación anual.
El sector minero en México abarca petróleo crudo, gas natural, minerales metálicos y no metálicos. Sus precios son insumos transversales para la manufactura, la construcción, el transporte y la generación energética. Cuando el INPP de minería crece al 32% anual, ese costo recorre la cadena productiva con un rezago de tres a seis meses. Las industrias manufactureras —que hasta ahora habían operado como el amortiguador desinflacionario del sistema— registraron un INPP de 0.84% anual en mayo, por encima del 0.31% de abril y del -0.78% de febrero: la isla desinflacionaria se achica mes a mes. La construcción mantiene su presión en 4.59% anual y las actividades terciarias —transporte, comercio, servicios— escalan a 4.55% anual. El único sector que baja es generación y distribución de energía eléctrica, con -3.18% anual: exactamente el efecto de la temporada cálida que arrastra el INPC a la baja.
La lectura de mayo de 2026 ofrece, en síntesis, un INPC que baja por razones estacionales y un INPP que sube por razones estructurales. Cuando el esquema tarifario de temporada concluya en octubre, los dos movimientos confluirán en la misma dirección. El 3.94% de mayo no es el inicio de la desinflación: es el intervalo más tranquilo antes de la segunda mitad del año.
INPC anual + subyacente + INPP anual
Fuente: INEGI. INPC. Variación % anual, enero 2025 – mayo 2026. Línea vertical: inicio del Pacic (marzo 2026).

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