El PIB oportuno de México crece 1.5% trimestral en abril-junio de 2026 y 2.1% anual, tras la caída de 0.6% del trimestre anterior. Las primarias avanzan 7.3% anual, las terciarias 2.5%, y las secundarias apenas 0.8%, evidenciando una recuperación frágil.

Mexconomy — La economía mexicana mostró una recuperación en el segundo trimestre del año, revirtiendo la contracción del inicio de 2026 y superando las expectativas más pesimistas. La Estimación Oportuna del Producto Interno Bruto Trimestral (EOPIBT), publicada este 30 de julio por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), indica que el Producto Interno Bruto (PIB) creció 1.5% en términos reales respecto al trimestre anterior, con cifras desestacionalizadas. A tasa anual, el avance fue de 2.1%, y en el acumulado enero-junio, el crecimiento alcanzó 1.2%. Este desempeño contrasta con el primer trimestre, cuando el PIB real cayó 0.6% trimestral y apenas creció 0.2% anual, según los datos del INEGI. La recuperación, sin embargo, es desigual: el sector primario (agropecuario) se dispara, los servicios mantienen un ritmo sólido, pero la industria apenas despega, en un contexto de inflación persistente (3.37% en junio) y empleo precario.

El motor del crecimiento en el segundo trimestre fue el sector primario, que avanzó 3.3% trimestral y 7.3% anual, impulsado por el repunte agropecuario que ya se había anticipado en el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) de mayo (+7.7% anual en primarias). Este desempeño atípico responde a condiciones climáticas favorables y a una base de comparación baja, pero también refleja la importancia de la producción agrícola en momentos de debilidad industrial. Las actividades terciarias (servicios, comercio, gobierno) crecieron 1.5% trimestral y 2.5% anual, sostenidas por el gasto público, los servicios financieros y el comercio al por mayor, que en mayo mostró un avance anual de 11.9%. En contraste, las actividades secundarias (industria, construcción, minería) apenas crecieron 1.6% trimestral y 0.8% anual, con un acumulado enero-junio de -0.1%, lo que confirma que el sector industrial sigue siendo el eslabón más débil de la economía.

La debilidad industrial se refleja en los datos del Indicador Mensual de la Actividad Industrial (IMAI) de mayo, que mostró una caída mensual de 0.8% en la actividad industrial, con la construcción desplomándose 3.7%. Aunque la minería repuntó 4.0% anual, las manufacturas cayeron 0.5% anual en mayo, y la construcción 0.6%. Este comportamiento contrasta con el dinamismo exportador: en junio, las exportaciones manufactureras crecieron 35.3% anual, y las no automotrices se dispararon 48.8%, según la Balanza Comercial. Sin embargo, ese crecimiento exportador no se traduce en una recuperación robusta de la producción interna, lo que sugiere que las empresas manufactureras siguen operando por debajo de su capacidad instalada y que el empleo formal en la industria no está creciendo al mismo ritmo. La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de junio reportó una caída de 84 mil puestos de trabajo y una tasa de informalidad del 55.0%, lo que indica que el crecimiento del PIB no está generando empleos de calidad.

La estimación oportuna del PIB se adelanta 30 días a la publicación oficial y se basa en modelos econométricos que utilizan información de abril y mayo, con proyecciones para junio. El INEGI advierte que estos resultados son preliminares y no reemplazan al PIB tradicional, pero ofrecen una visión confiable de la tendencia. El crecimiento del 1.5% trimestral es el más alto desde el cuarto trimestre de 2023, y confirma que la economía mexicana ha logrado sortear los riesgos externos —como la incertidumbre por la revisión del T-MEC y la volatilidad global por el conflicto en Oriente Medio— y las condiciones internas restrictivas, como la política monetaria de Banxico, que mantiene la tasa de interés en niveles elevados para contener la inflación subyacente (4.03% anual en junio).

El superávit comercial acumulado en el primer semestre (9,857 mdd) y la apreciación del tipo de cambio (3% desde la última sesión del Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero) han contribuido a la estabilidad macroeconómica, pero la recuperación sigue siendo frágil. El sector secundario, que concentra los empleos formales de mayor productividad, muestra un estancamiento que limita el potencial de crecimiento a largo plazo. La inversión en bienes de capital apenas creció 8.8% en junio, y las importaciones de bienes intermedios (que reflejan la actividad manufacturera) subieron 30.9%, pero eso no se ha traducido en un mayor valor agregado local. El Banco de México ha señalado que la economía opera con holgura, y la ENOE confirma que la precarización laboral persiste, con 38.5% de los trabajadores en condiciones críticas de ocupación. La estimación oportuna del PIB ofrece un respiro, pero no una solución a los problemas estructurales de la economía mexicana.

PIB real trimestral

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