La actividad industrial avanzó apenas 0.2% mensual en junio y 0.8% anual, pero cerró el primer semestre sin crecimiento. La construcción aumentó 3.0% mensual y 4.2% anual, mientras las manufacturas cayeron 0.6% y acumularon un retroceso de 1.1%.

Mexconomy — La industria mexicana cerró el primer semestre de 2026 prácticamente en el mismo nivel con el que lo comenzó. El Indicador Mensual de la Actividad Industrial (IMAI) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) registró en junio un crecimiento mensual desestacionalizado de 0.2% y un avance anual de 0.8%, pero el acumulado enero-junio permaneció en 0.0%. El dato describe una economía industrial sin expansión efectiva durante la primera mitad del año.

El repunte de junio estuvo concentrado principalmente en la construcción, que aumentó 3.0% mensual y 4.2% anual, para alcanzar un índice de 107.7 puntos. La edificación avanzó 5.2% anual y las obras de ingeniería civil 8.9%. El comportamiento contrasta con el de las industrias manufactureras, que retrocedieron 0.6% mensual y 1.2% anual y acumularon una caída de 1.1% en los primeros seis meses.

La diferencia entre ambos sectores es relevante porque muestra que el crecimiento de junio no representa una recuperación generalizada del aparato industrial. La construcción puede elevar temporalmente el indicador mediante obra e infraestructura, mientras las manufacturas —más vinculadas a las cadenas productivas, las exportaciones y la actividad industrial permanente— continúan perdiendo terreno.

Dentro de las manufacturas, algunas de las principales contracciones se observaron en la fabricación de equipo de transporte, con una caída anual de 3.0%; accesorios eléctricos, con -5.4%, y muebles, con -5.7%. En contraste, la fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y otros equipos electrónicos avanzó 5.8%, mientras la maquinaria y el equipo registraron un incremento de 5.5%. Estos avances, sin embargo, no fueron suficientes para revertir la contracción manufacturera acumulada.

El comportamiento del equipo de transporte adquiere especial importancia por el peso de la industria automotriz en la manufactura mexicana. Los registros de vehículos ligeros y pesados muestran señales diferenciadas por empresa y segmento, pero en conjunto confirman que el sector enfrenta un escenario menos favorable. La producción de Volkswagen, por ejemplo, no debe confundirse con el comportamiento nacional: mientras la marca registró un incremento en determinados segmentos de vehículos pesados, el conjunto de la fabricación nacional de vehículos pesados presentó una evolución distinta.

La construcción, entretanto, se convirtió en el principal contrapeso de la industria durante junio. Su crecimiento coincide con el aumento de la inversión pública observado en los meses previos, aunque los datos disponibles no permiten atribuir de manera directa todo el avance del IMAI a ese gasto. También persisten señales de debilidad en la inversión residencial: la formación bruta de capital fijo mostró una disminución anual en la construcción residencial, lo que apunta a una recuperación desigual entre los distintos componentes de la actividad constructora.

El mercado laboral añade otra dimensión al contraste. La ENOE reportó un aumento anual de alrededor de 139 mil personas ocupadas en la construcción. Sin embargo, el incremento de la ocupación no equivale automáticamente a una expansión del empleo formal. La elevada presencia de trabajadores informales en este sector limita el impacto que un repunte de la obra puede tener sobre la generación de empleos con seguridad social y prestaciones.

La minería también contribuyó al resultado de junio, con un crecimiento de 0.6% mensual y 7.0% anual. Dentro de sus componentes destacaron los servicios relacionados con la minería, que aumentaron 81.9% anual, y la extracción de petróleo y gas, con un avance de 2.9%. Su dinamismo, sin embargo, no modifica por sí solo el panorama general debido al menor peso relativo del sector frente a las manufacturas.

La generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, junto con el suministro de agua y gas, avanzó 0.9% mensual y 0.7% anual. El sector mantiene así un comportamiento relativamente estable, aunque el dato acumulado muestra que tampoco se ha convertido en un motor relevante de expansión durante el semestre.

El contraste con el Producto Interno Bruto resulta particularmente significativo. La economía mexicana registró un crecimiento anual de 2.1% en el segundo trimestre, mientras la actividad industrial acumuló cero crecimiento en el semestre. Esto significa que el avance de la economía no está siendo acompañado por una expansión equivalente de su aparato industrial. La diferencia obliga a mirar hacia los servicios y otras actividades para explicar buena parte del crecimiento agregado.

La inversión tampoco presenta un comportamiento homogéneo. Mientras la construcción industrial registra un repunte, la inversión privada en maquinaria y equipo ha mostrado retrocesos. A ello se suma una demanda interna todavía cautelosa, reflejada en niveles contenidos de confianza del consumidor y en una menor disposición a adquirir bienes duraderos. En este contexto, las manufacturas enfrentan simultáneamente el reto de una demanda interna débil y un entorno externo menos predecible.

El dato de junio, por ello, debe leerse con cautela. La industria no está en caída libre, pero tampoco ha iniciado una recuperación generalizada. El crecimiento mensual de 0.2% es insuficiente para modificar el balance del semestre: la actividad industrial permanece estancada, la construcción concentra el dinamismo y las manufacturas continúan en terreno negativo.

El IMAI deja así una señal más profunda que el modesto repunte de junio. México puede mostrar crecimiento en el PIB mientras su sector industrial permanece prácticamente inmóvil. Y dentro de la propia industria, la distancia entre construcción y manufacturas revela una recuperación desigual: hay actividad, pero no todavía un ciclo industrial sólido y extendido.

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