La balanza comercial de México pasó de un superávit de 4,060 mdd en junio a un déficit de 848 mdd en julio. Las exportaciones crecieron 43.7% y las importaciones 45.0%. El precio del petróleo cayó a 75.12 USD/barril y el volumen exportado se redujo a 510 mil b/d.
Mexconomy — El comercio exterior mexicano mostró un comportamiento mixto en julio, con un crecimiento récord de las exportaciones e importaciones, pero con un saldo negativo que interrumpe la racha de superávits de los últimos meses. La Balanza Comercial de Mercancías (BCMM), publicada por el INEGI, el SAT y Banxico, reportó un déficit de 848 millones de dólares en el séptimo mes de 2026, frente al superávit de 4,060 mdd de junio y de 4,090 mdd de mayo. Las exportaciones totales sumaron 81,420 mdd (+43.7% anual), mientras que las importaciones alcanzaron 82,268 mdd (+45.0%). El superávit acumulado enero-julio se mantiene en 9,255 mdd, superando ampliamente los 1,176 mdd del mismo periodo de 2025, pero la reversión de julio es una señal de que el saldo positivo podría erosionarse en el segundo semestre.
El dinamismo exportador fue impulsado por las manufacturas no automotrices, que crecieron 64.9% anual, destacando equipos y aparatos eléctricos y electrónicos (+134.0%) y productos de la minerometalurgia (+27.3%). Las exportaciones a Estados Unidos, que representan el 84.5% del total, crecieron 49.8% anual en julio, con las no automotrices aumentando 68.6%. En contraste, las exportaciones automotrices apenas crecieron 2.4% anual (3.7% a EE.UU. y -3.9% al resto del mundo), reflejando la debilidad de la demanda externa en el sector. Las exportaciones petroleras crecieron solo 6.8% anual, afectadas por la caída del precio del petróleo a 75.12 dólares por barril (7.18 dólares menos que en junio) y por la reducción del volumen exportado a 510 mil barriles diarios (frente a 648 mil en junio y 692 mil en julio de 2025).
Las importaciones mostraron un crecimiento acelerado, especialmente en bienes intermedios (+56.3% anual), que reflejan la demanda de insumos para la producción manufacturera de exportación. Las importaciones de bienes de consumo crecieron solo 9.8% anual (2.6% no petroleros), lo que sugiere una demanda interna débil, consistente con la contracción del empleo formal y la caída de los ingresos reales de los hogares. Las importaciones de bienes de capital crecieron 9.9% anual, insuficientes para impulsar la inversión productiva. La dependencia de insumos importados limita el valor agregado local y la generación de empleos de calidad, y expone a la economía a la volatilidad del tipo de cambio y de los precios internacionales.
El déficit de julio y la caída del precio del petróleo son señales de alerta para la balanza de pagos y las finanzas públicas. La reducción del superávit comercial podría presionar el tipo de cambio, especialmente si la tendencia continúa en los próximos meses. La dependencia de Estados Unidos, que concentra el 84.5% de las exportaciones no petroleras, es un riesgo si la economía estadounidense se desacelera o si la revisión del T-MEC genera incertidumbre. El superávit acumulado de 9,255 mdd es un colchón, pero el déficit de julio muestra que la economía mexicana sigue siendo vulnerable a los choques externos y a la volatilidad de los precios de los energéticos. La política económica debería enfocarse en diversificar los mercados de exportación y en fortalecer la cadena de valor local para reducir la dependencia de insumos importados.

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