El consumo privado creció apenas 0.9% anual en agosto de 2026, por debajo de la inflación (3.3%) y de las líneas de pobreza urbana (3.9%). La canasta alimentaria sube 4.5% anual y la cebolla 66.7%. Los hogares mexicanos compran menos en términos reales.
Mexconomy — El consumo privado, que representa el 81.5% del PIB y es el principal motor de la economía mexicana, se está apagando. El Indicador Oportuno del Consumo Privado (IOCP) estima que el Indicador Mensual del Consumo Privado (IMCP) creció apenas 0.9% anual en agosto de 2026, tras un avance de 1.6% en julio. La desaceleración de 0.7 puntos porcentuales en un solo mes confirma una tendencia que el expediente venía anticipando: el consumo de los hogares crece cada vez menos, y en términos reales ya está cayendo. Con una inflación general de 3.3% anual en agosto, el consumo privado (+0.9%) crece menos que los precios. Los hogares mexicanos están comprando menos bienes y servicios que hace un año.
La brecha entre el consumo y el costo de vida de los pobres es aún más dramática. Las Líneas de Pobreza por Ingresos (LPI) urbanas —que miden el costo de la canasta alimentaria más la no alimentaria— aumentaron 3.9% anual en agosto, mientras el consumo privado creció solo 0.9%. La Línea de Pobreza Extrema por Ingresos (LPEI) urbana —que mide solo la canasta alimentaria— subió 4.5%. Es decir, el costo de vida de los pobres urbanos crece cinco veces más rápido que el consumo promedio de los hogares. Para las familias de menores ingresos, la disyuntiva es concreta: gastar más en alimentos o recortar el consumo de todo lo demás. En el ámbito rural, la LPI creció 3.6% y la LPEI 3.2%, ambas por encima del consumo privado nacional.
El detalle de la canasta alimentaria revela los productos que más presionan el presupuesto de los hogares. La cebolla subió 66.7% anual y la papa 44.1%, según el INEGI. Los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar —desayunos, comidas y cenas— aumentaron 5.9% anual y son el rubro de mayor incidencia relativa en la variación de la canasta, tanto en el ámbito rural (40.1%) como en el urbano (40.0%). Esto refleja un cambio en los patrones de consumo: los hogares de menores ingresos destinan una proporción creciente de su presupuesto a comida preparada, que es más cara que la cocinada en casa. La combinación de precios al alza en alimentos básicos y un consumo estancado configura un escenario de pérdida de poder adquisitivo que la política pública no ha logrado revertir.
El deterioro del consumo es consistente con la caída del empleo formal. La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de julio reportó una caída de 45 mil personas ocupadas y un aumento de la informalidad a 56.2%. El Índice Global de Personal Ocupado en los Sectores Productivos (IGPERS) de junio mostró una contracción de -1.5% anual en el empleo formal, con una caída aún mayor en el personal no dependiente (-5.2%). Sin empleo formal, no hay ingreso disponible para consumir. Sin ingreso disponible, el consumo privado se contrae. La confianza del consumidor (ICC) repuntó a 46.1 puntos en agosto, pero sigue por debajo del umbral neutral de 50. Los hogares perciben una mejora en su situación personal, pero no en la economía del país, y esa percepción se traduce en cautela al gastar.
El contraste con el crecimiento del PIB es revelador. La Oferta y Demanda Global Trimestral del segundo trimestre de 2026 mostró que el consumo privado creció +2.1% anual y contribuyó +1.5 puntos porcentuales al crecimiento del PIB (+2.1%). Sin embargo, el IOCP de julio-agosto anticipa una desaceleración significativa para el tercer trimestre. Si el consumo privado cae, el PIB del tercer trimestre podría ser inferior al del segundo. La economía mexicana depende del consumo para crecer, y el consumo está perdiendo impulso. La inversión (FBCF) crece +3.5% anual, pero su contribución al PIB es de solo +0.9 pp. Las exportaciones contribuyen +6.1 pp, pero las importaciones restan -6.5 pp. El consumo privado es el único componente que sostiene la demanda interna, y se está apagando.
El horizonte inmediato no es alentador. El intervalo de confianza del IOCP para agosto incluye valores negativos (-0.5% en el límite inferior), lo que significa que no se puede descartar estadísticamente una contracción del consumo. La inflación subyacente —que excluye precios volátiles— se mantiene en 3.95% anual, por encima del objetivo de Banxico. La tasa de interés de referencia se mantiene en 6.50%, encareciendo el crédito al consumo. Las remuneraciones medias reales crecen +2.6% anual, pero solo para los trabajadores que conservan su empleo formal, que son cada vez menos. La masa salarial total crece apenas +1.1% anual. El consumo privado no despegará mientras el empleo formal no se recupere y los salarios reales no crezcan de manera generalizada.
El balance del consumo privado en el tercer trimestre de 2026 es el de una desaceleración que se profundiza. El IOCP anticipa un crecimiento de 0.9% anual en agosto, el más bajo del año. La inflación (3.3%) supera al consumo, y las líneas de pobreza urbana (3.9% y 4.5%) lo superan aún más. Los hogares mexicanos están comprando menos en términos reales, y los de menores ingresos están renunciando a alimentos para pagar otros bienes. La canasta alimentaria sube 4.5% anual, con la cebolla (66.7%) y la papa (44.1%) como los productos más inflacionarios. Sin una recuperación del empleo formal y de los salarios reales, el consumo privado seguirá siendo el eslabón débil de la economía mexicana. La pausa económica que este medio documenta desde el año pasado se está convirtiendo en un freno.
Consumo privado vs. inflación y pobreza
Variación anual (%) del consumo privado, la inflación general, la línea de pobreza urbana y la pobreza extrema urbana, 2025-2026
| Indicador | Julio 2026 | Agosto 2026 | Var. anual |
|---|---|---|---|
| Consumo privado (IOCP) | +1.6% | +0.9% | — |
| Índice de consumo (2018=100) | 113.6 | 113.8 | — |
| Inflación general | 3.12% | 3.3% | — |
| Línea de pobreza urbana (pesos/mes) | 4,884.09 | 4,905.33 | +3.9% |
| Pobreza extrema urbana (pesos/mes) | 2,545.72 | 2,562.58 | +4.5% |
| Línea de pobreza rural (pesos/mes) | 3,494.78 | 3,515.33 | +3.6% |
| Pobreza extrema rural (pesos/mes) | 1,894.69 | 1,910.78 | +3.2% |
| Cebolla (var. anual precio) | — | +66.7% | — |
| Papa (var. anual precio) | — | +44.1% | — |
| Alimentos fuera del hogar (var. anual) | — | +5.9% | — |
El consumo privado creció 0.9% anual en agosto de 2026, según el IOCP del INEGI. La inflación general fue de 3.3% anual. La línea de pobreza urbana subió 3.9% anual, hasta 4,905.33 pesos mensuales, y la pobreza extrema urbana 4.5%, hasta 2,562.58 pesos. La cebolla (+66.7%) y la papa (+44.1%) son los productos que más presionan la canasta alimentaria. Los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar suben 5.9% anual y son el rubro de mayor incidencia en la variación de la canasta (40% en el ámbito urbano y rural). El consumo privado crece por debajo de la inflación y muy por debajo del costo de vida de los pobres urbanos: los hogares mexicanos compran menos en términos reales.
Mexconomy | Fuentes: INEGI (Indicador Oportuno del Consumo Privado, IOCP, boletín 593/26 del 17 de septiembre de 2026; Líneas de Pobreza, LP, boletín 592/26 del 14 de septiembre de 2026; Índice Nacional de Precios al Consumidor, INPC, agosto 2026; Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, ENOE, julio 2026; Índices Globales de Personal y Remuneraciones, IGPERS, junio 2026; Oferta y Demanda Global Trimestral, ODGT, segundo trimestre 2026). Las cifras de inflación para los trimestres de 2025 y el primer semestre de 2026 son estimaciones con base en las series del INPC.

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