El costo mínimo para no caer en pobreza en México cerró 2025 al alza. Las nuevas Líneas de Pobreza del Inegi muestran que el encarecimiento de alimentos y servicios golpea más a los hogares urbanos, ampliando brechas y tensando el bienestar económico.

Mexconomy — El más reciente boletín de Líneas de Pobreza (LP), publicado por el Inegi en enero de 2026, revela que el umbral monetario necesario para cubrir las necesidades básicas continuó aumentando al cierre de 2025. En diciembre, la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos, que considera únicamente la canasta alimentaria, se ubicó en 1,854.39 pesos mensuales por persona en el ámbito rural y en 2,467.15 pesos en el urbano.

Cuando se incorporan los bienes y servicios no alimentarios, la presión es mayor. La Línea de Pobreza por Ingresos —que define el umbral de bienestar económico— alcanzó 3,451.13 pesos mensuales en zonas rurales y 4,818.14 pesos en áreas urbanas. Estas cifras reflejan incrementos anuales de 3.5% y 3.8%, respectivamente, en un contexto donde la inflación general anual fue de 3.7%.

Alimentos y servicios empujan el costo de la pobreza

El reporte muestra que el aumento del valor de las canastas estuvo impulsado principalmente por la canasta alimentaria. En el ámbito urbano, los alimentos explicaron 58.1% del incremento anual de la línea de pobreza, mientras que en el rural aportaron 46.8%. Destacan los aumentos en alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar, así como en productos básicos como el bistec de res y la leche pasteurizada, con incidencias particularmente elevadas en las ciudades.

En la canasta no alimentaria, los mayores impactos provinieron de rubros asociados al costo de vida cotidiano. En zonas rurales sobresalieron cuidados personales y transporte público, mientras que en las urbanas el encarecimiento de educación, cultura y recreación, junto con cuidados personales, reforzó la presión sobre los ingresos familiares.

Brecha rural-urbana y señales sociales

La diferencia entre los ámbitos rural y urbano sigue ampliándose. Vivir en una ciudad implica requerir más de 1,360 pesos adicionales al mes por persona para no ser considerado pobre por ingresos, frente al entorno rural. Esta brecha refleja no solo mayores precios, sino una estructura de consumo más costosa y dependiente de servicios.

El Inegi subraya que estas líneas no miden pobreza por sí mismas, pero son un insumo central para la medición de la pobreza multidimensional. En un contexto de crecimiento económico moderado y mercado laboral con señales mixtas, el aumento sostenido de las LP plantea riesgos sociales: más hogares cerca del umbral de pobreza y menor margen ante choques inflacionarios.

De cara a 2026, la evolución de los precios de alimentos, servicios y transporte será clave para determinar si estas presiones se estabilizan o se traducen en un deterioro más amplio del bienestar económico, especialmente en las zonas urbanas del país.

Nota al lector: la gráfica interactiva está optimizada para su correcta lectura y exploración en pantallas de mayor tamaño (computadora o tableta). En dispositivos móviles, algunos detalles de ejes, etiquetas o series pueden visualizarse de forma limitada.

Fuente: Inegi, Líneas de Pobreza (LP), diciembre de 2025, Boletín 12/26.

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