El arranque de enero de 2026 marca en México un aumento en precios de refrescos, cigarros y gasolina Premium por ajustes al IEPS, impacto que ya se refleja en comercios y consumidores, con reetiquetados anticipados y mayor presión sobre el gasto familiar.

Mexconomy — Enero de 2026 comenzó en México con un ajuste inmediato en los precios de productos de consumo cotidiano, reflejo directo de la actualización anual del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios. Desde las últimas horas de 2025, comercios de distintas regiones del país iniciaron el reetiquetado de refrescos, cigarros y gasolina Premium, anticipando un incremento que entró en vigor con el nuevo año.

El ajuste al IEPS es una medida de alcance nacional que se suma al aumento generalizado de precios que tradicionalmente aplican los comercios cada inicio de año. En tiendas de conveniencia y establecimientos minoristas, los nuevos precios se aplicaron desde las primeras horas de enero, trasladando de forma casi inmediata el mayor costo fiscal a los consumidores.

Uno de los cambios más relevantes se registró en las bebidas saborizadas, como refrescos y jugos industrializados, tras el incremento del llamado impuesto saludable. La tasa pasó de 1.6451 pesos por litro en 2025 a 3.0818 pesos por litro en 2026, un ajuste que prácticamente duplica la carga impositiva y que se refleja de manera directa en el precio final al público.

En varias ciudades este aumento ya se tradujo en que un refresco de cola retornable de 1.75 litros alcanzara los 41.5 pesos, mientras que la presentación de 600 mililitros se ubicara en torno a los 22.50 pesos. Aunque los precios pueden variar por región, la tendencia es similar a nivel nacional debido a la aplicación homogénea del impuesto.

El incremento también impactó a los cigarros, cuyos precios dependen de la marca y el tamaño de la cajetilla, pero que ya se ubican en un rango aproximado de entre 71 y 103 pesos en tiendas de conveniencia. A ello se suma el ajuste en la gasolina Premium, otro componente del IEPS que incide en el gasto de transporte y en los costos logísticos.

El inicio de 2026 con alzas fiscales refuerza la presión sobre el poder adquisitivo de los hogares mexicanos, al encarecer bienes de consumo recurrente. El ajuste del IEPS confirma cómo una política tributaria de alcance nacional se traduce de forma inmediata en la economía cotidiana, con efectos visibles en el consumo y en la percepción inflacionaria.

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