La actividad industrial tlaxcalteca no está atravesando un mal ciclo económico: experimentó un quiebre estructural en junio de 2025 que la sumergió en un nuevo régimen de bajo nivel del que no ha podido escapar. Los datos industriales de la entidad revelan una historia más grave que la simple estadística de -3.3% anual en octubre.
Mexconomy — Entre mayo y junio de 2025, el índice de actividad industrial colapsó 6.8 puntos en un solo mes, una caída del 7% que marca un antes y un después. Durante el primer semestre, Tlaxcala operaba en un rango de 99-101 puntos, prácticamente al nivel base de 2018. Desde junio, quedó atrapada en un rango de 93-96 puntos, donde permanece cinco meses después. Octubre cerró en 93.3 puntos, el nivel más bajo del periodo y 6.7 puntos por debajo del estándar de 2018.
Detrás de este colapso yace una crisis brutal en el sector construcción, que registró una contracción anual de -21.0% en octubre. Para dimensionar la magnitud: Puebla, el estado vecino más industrializado, reportó -7.6% en el mismo sector. Tlaxcala tiene una caída casi tres veces peor.
La contribución del sector construcción al indicador general es de -0.09 puntos porcentuales, mientras que el indicador total registra -0.02 puntos. Esto significa que la construcción explica más del 100% de la caída industrial. Sin este colapso, Tlaxcala estaría en territorio positivo.
Una contracción del 21% anual en construcción implica la parálisis de obra pública estatal y municipal, cancelación de proyectos privados, colapso en vivienda nueva y cierre masivo de empresas y proveedores. El efecto cascada es inevitable: menos empleo, menos consumo, menos ingresos fiscales locales, menos capacidad de inversión pública. Un círculo vicioso perfecto.
Manufacturas: El Motor que se Apagó
El sector manufacturero, que había mostrado signos vitales con crecimientos anuales de +1.0% en julio y +0.9% en agosto, volvió a territorio negativo: -0.6% en octubre. Este sector, el más importante de la economía industrial tlaxcalteca, perdió el impulso justo cuando más se necesitaba para compensar el desplome de la construcción.
La volatilidad extrema es otro síntoma preocupante. El índice oscila mensualmente entre +2.3% y -2.6%, sin dirección clara. Esta inestabilidad refleja una base industrial estrecha, dependiente de contratos puntuales y carente de diversificación sectorial. Economías robustas no oscilan así.
Más allá de la coyuntura, Tlaxcala enfrenta limitaciones estructurales severas. Como el estado más pequeño de México (exceptuando la Ciudad de México), con apenas 4,016 km² y 1.3 millones de habitantes, carece de masa crítica para desarrollar clusters industriales autosuficientes. Su tradicional sector textil está en declive terminal sin un sucesor claro, y la última ola significativa de inversión manufacturera ocurrió hace más de una década.
Tlaxcala funciona como economía satélite de Puebla, atrapada entre un vecino más grande e industrializado y la megaeconomía del Estado de México. Esta posición subordinada limita su capacidad de desarrollo autónomo. Su dependencia de transferencias federales, consecuencia de ingresos propios limitados, reduce dramáticamente su capacidad de inversión contracíclica justo cuando más se necesita.
Futuro Incierto
Sin intervención estructural —inyección masiva de obra pública, atracción de inversión manufacturera nueva, reconversión del sector textil— el escenario más probable para 2026 es la continuación del estancamiento en el rango 92-96 puntos, con alta volatilidad y sin crecimiento real. El optimismo no está justificado por los datos. Tlaxcala no saldrá sola de este pozo.
Fuente: INEGI. Sistema de Cuentas Nacionales de México (SCNM). Indicador Mensual de la Actividad Industrial por Entidad Federativa (IMAIEF), 2026.

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