La falta de consenso para la renovación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá antes del 1 de julio de 2026 desplaza el marco legal hacia un esquema de fiscalización constante. Beatriz Leycegui y Kenneth Smith advierten que este proceso erosionará la confianza de los mercados globales.

Mexconomy — La operatividad del T-MEC enfrenta un punto de inflexión crítico debido a la ambigüedad sistémica en sus cláusulas de revisión. No existe claridad sobre si el 1 de julio de 2026 representa una fecha de renovación definitiva o simplemente el inicio de un ciclo de discusiones sin garantías de resolución. Esta falta de destino definido para el Tratado sugiere que, tras la reunión de los tres países socios, la ausencia de un acuerdo integral es una posibilidad técnica real. Ante este vacío, las propuestas que deberían consolidar la integración regional se encuentran bajo una presión temporal que compromete la estabilidad de los flujos comerciales a largo plazo.

De no ratificarse una extensión por 16 años adicionales, la arquitectura del acuerdo activa automáticamente un mecanismo de revisiones anuales a partir del año 2027. Este esquema de auditoría permanente es identificado como el escenario más probable, impulsado principalmente por la capacidad de Estados Unidos para ejercer presión política sobre sus socios comerciales mediante la narrativa del incumplimiento. Este modelo de supervisión constante resulta altamente perjudicial para la competitividad regional, ya que la inversión requiere horizontes temporales amplios y reglas de origen estables que no dependan de una validación política cada doce meses.

Aunque el 1 de julio no constituye una fecha fatal para la extinción del bloque comercial —puesto que la vigencia del pacto se extiende hasta el año 2036—, la transición hacia un esquema de revisiones periódicas implica entrar en una fase de "tiempo extra" regulatoria. Bajo estas reglas, la incertidumbre se convierte en la norma operativa, afectando la toma de decisiones en sectores estratégicos. La necesidad de acudir a los congresos nacionales para aprobaciones técnicas frecuentes eleva el riesgo de parálisis comercial, transformando un tratado de libre comercio en un instrumento de negociación política intermitente que debilita la posición de México como destino seguro para el capital internacional.

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