Un análisis de México Evalúa revela que la ciudadanía subsidió la operación de Petróleos Mexicanos por primera vez en un cierre anual. El apoyo financiero de 396 mil millones de pesos superó las aportaciones de la empresa, elevando el déficit público al 4.8% del PIB.
Mexconomy — El primer ejercicio fiscal de la actual administración federal enfrentó una crisis de sostenibilidad debido al flujo extraordinario de capital destinado a Petróleos Mexicanos (Pemex). A pesar de los esfuerzos de consolidación y una recaudación al alza, el déficit público superó las previsiones originales, situándose en niveles no vistos desde la crisis financiera de 2008. Este desbalance es resultado directo de una política de rescate que priorizó la liquidez de la paraestatal sobre el control de los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP), los cuales cerraron en un 4.8% del PIB, frente al 3.9% proyectado inicialmente. Esta brecha fiscal confirma que la contención del gasto en otras áreas fue insuficiente para compensar el pasivo generado por el sector energético.
La magnitud de los apoyos financieros provocó una distorsión presupuestaria sin precedentes en la Secretaría de Energía, que registró un sobregasto del 189%, equivalente a 262.4 mil millones de pesos adicionales a lo aprobado por el Congreso. Por primera vez en la historia contable del país, Pemex dejó de ser un contribuyente neto para convertirse en una entidad subsidiada: mientras la petrolera aportó 240 mil millones de pesos a la Federación, recibió transferencias por 396 mil millones. Esta diferencia de 156 mil millones de pesos representa una pérdida neta para el Estado, lo que significa que los ingresos tributarios de la ciudadanía se utilizaron para mantener la operatividad de la empresa en lugar de financiar servicios públicos o infraestructura.
Este fenómeno de sustitución de deuda pública por apoyos directos también impactó al sector financiero privado, específicamente en la cartera de BBVA México. El banco reportó una contracción histórica del 54% en su crédito a entidades paraestatales, bajando de 55 mil 463 millones en 2024 a 25 mil 537 millones de pesos en 2025. Eduardo Osuna, director general de la institución, explicó que los recursos inyectados por el Gobierno federal fueron utilizados por Pemex para liquidar pasivos bancarios, lo que redujo drásticamente la exposición del banco al sector gubernamental. Aunque esta maniobra aligera la carga financiera de la petrolera con la banca comercial, traslada el riesgo y el costo financiero directamente al balance general del Gobierno federal y, por extensión, a la economía nacional.

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