La Junta de Gobierno mantiene la tasa de referencia en 7% tras doce disminuciones consecutivas. El ajuste en la trayectoria de la inflación subyacente y los nuevos cambios fiscales obligan a Banco de México a retrasar la convergencia al 3%.
Mexconomy — En su primera sesión de política monetaria de 2026, el Banco de México (Banxico) determinó interrumpir el ciclo de relajación monetaria iniciado en el bienio anterior, fijando la tasa de interés en un nivel de 7%. Esta decisión técnica responde a una recalibración en las expectativas de precios, reconociendo que la meta puntual de inflación del 3% no será alcanzable en el tercer trimestre de este año, como se proyectó anteriormente. El nuevo horizonte de convergencia se desplaza hacia el segundo trimestre de 2027, reflejando una persistencia mayor a la anticipada en los componentes de la inflación subyacente y la necesidad de mantener una postura restrictiva para asegurar la estabilidad del poder adquisitivo.
La pausa en los recortes ocurre tras un periodo de 12 ajustes a la baja ejecutados entre 2024 y 2025, situando a la institución en una fase de observación frente al entorno macroeconómico global. Al mantener el costo del dinero sin cambios, Banxico se alinea con la política de la Reserva Federal de los Estados Unidos, que recientemente conservó sus tasas en un rango de 3.50% a 3.75%. Esta sincronización busca evitar presiones adicionales sobre el tipo de cambio y gestionar los flujos de capital en un contexto donde los ajustes fiscales internos han comenzado a incidir en las previsiones de precios al consumidor.
El balance de riesgos se ha deteriorado debido a la actualización de los pronósticos de corto y mediano plazo. Para el primer trimestre de 2026, la autoridad monetaria elevó su estimación de inflación general del 3.7% al 4%, mientras que la inflación subyacente —que elimina los precios más volátiles— se ajustó al alza del 4% al 4.4%. Estos incrementos son atribuidos directamente a los efectos de las recientes reformas fiscales, los cuales han generado choques de costos que dificultan el descenso de los precios. La Junta de Gobierno advirtió que la política monetaria permanecerá atenta a la evolución de estos indicadores para determinar si la pausa actual será prolongada o si se requieren intervenciones adicionales para anclar las expectativas inflacionarias.

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