Un estudio de Deloitte proyecta una derrama económica equivalente al 0.14% del PIB nacional. El consumo interno superará al turismo internacional como motor principal, mientras el "superpeso" y la inflación en hospitalidad plantean un panorama complejo para el atractivo extranjero.
Mexconomy — La realización de la Copa del Mundo 2026 en territorio nacional tendrá un impacto macroeconómico directo, elevando la expectativa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de un 1.3% a un 1.4% anual. Según el reporte de la consultora Deloitte, el evento generará ingresos por 2 mil 730 millones de dólares, una cifra conservadora frente a las estimaciones de la Secretaría de Turismo federal, que situaba la derrama por encima de los 3 mil 400 millones de dólares. Este flujo de capital no dependerá exclusivamente de la llegada de visitantes extranjeros, sino que encontrará su principal soporte en la movilización del gasto de los consumidores locales, quienes dinamizarán sectores estratégicos durante la justa deportiva.
El panorama para el turismo receptivo se presenta complejo debido a factores cambiarios y presiones inflacionarias internas. La fortaleza del peso mexicano frente al dólar ha restado competitividad a los destinos nacionales, encareciendo la oferta turística para el mercado internacional. Teresa Solís, especialista en la industria de la hospitalidad, subraya que los hoteles y restaurantes enfrentan una pinza económica: por un lado, insumos importados con costos elevados y una inflación sectorial superior al índice general, y por otro, una moneda local robusta que desincentiva el gasto de viajeros externos que buscan destinos con mayor poder adquisitivo para su divisa.
En el desglose sectorial, la gastronomía se perfila como la industria con mayores beneficios, proyectando ventas totales por 728 millones de dólares durante el año, de los cuales 562 millones serán activados directamente por el dinamismo del Mundial. Este sector prevé un crecimiento atípico del 29.1% entre los meses de junio y julio. Por su parte, el sector de alojamiento estima ventas por 614 millones de dólares, con un repunte del 27.1% durante el torneo. Ambas industrias deberán gestionar la rentabilidad de estas ventas extraordinarias frente a los costos operativos crecientes, en un entorno donde el éxito financiero del evento dependerá de la capacidad de absorción del consumo doméstico ante un turismo internacional moderado.

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