Las bolsas de Asia registraron pérdidas mientras la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán presiona los mercados globales. El petróleo ronda los 100 dólares por barril, aumenta la incertidumbre financiera y crecen los temores de inflación en el sistema económico internacional.
SINGAPUR/Mexconomy — Las principales bolsas de Asia cerraron la jornada del viernes con pérdidas, arrastradas por la incertidumbre generada por la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán. El conflicto, que se intensificó a finales de febrero, mantiene en tensión a los mercados internacionales y presiona los precios del petróleo, lo que ha generado preocupación entre inversionistas y autoridades financieras.
El índice regional de MSCI Asia-Pacífico retrocedió 0,5 % durante la jornada, acumulando una caída semanal cercana al 1,5 %. En los mercados nacionales también se observaron retrocesos relevantes: el Nikkei de Japón perdió 1,3 %, las acciones tecnológicas de Corea del Sur cayeron cerca de 2 % y el mercado bursátil de Taiwán registró un descenso cercano al 1 %. La tendencia se vincula con la percepción de que el conflicto en Oriente Medio podría prolongarse y afectar el suministro energético global.
Los precios del crudo permanecen en niveles elevados. Los futuros del Brent se situaban en 99,85 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate cotizaba en 95,05 dólares. La presión sobre los precios se mantiene debido al aumento de los ataques en la región y a la advertencia del líder iraní Mojtaba Khamenei sobre mantener cerrado el estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes para el transporte mundial de petróleo.
En medio de este escenario, el dólar estadounidense se ha consolidado como refugio financiero. La divisa acumula dos semanas consecutivas de ganancias y ha subido alrededor de 2 % desde el inicio del conflicto. Al mismo tiempo, los mercados han ajustado sus expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal, reduciendo la previsión de recortes de tasas de interés este año de 50 a apenas 20 puntos básicos.
El nerviosismo también se reflejó en los mercados de deuda. Los rendimientos de los bonos del Tesoro a dos años alcanzaron su nivel más alto en seis meses, mientras analistas advierten que un petróleo caro podría mantener la inflación bajo presión. Con reuniones programadas la próxima semana en la Reserva Federal, el Banco Central Europeo, el Banco de Inglaterra y el Banco de Japón, los inversionistas siguen de cerca las decisiones que podrían definir el rumbo económico global en los próximos meses.

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