La administración de Donald Trump inició investigaciones comerciales contra 16 socios, entre ellos México, Japón y Corea del Sur, por exceso de capacidad industrial y presunto trabajo forzoso. Las medidas podrían derivar en nuevos aranceles durante el verano y tensar el comercio global.
WASHINGTON/Mexconomy — La administración del presidente Donald Trump abrió nuevas investigaciones comerciales que podrían modificar el equilibrio del comercio internacional. La decisión, anunciada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, coloca bajo escrutinio a 16 socios económicos relevantes por presuntas prácticas industriales desleales y por la posible utilización de trabajo forzoso en sus cadenas de producción.
El representante comercial estadounidense Jamieson Greer informó que países como México, Japón y Corea del Sur se encuentran entre los que podrían enfrentar nuevos aranceles durante el verano. Las indagatorias se realizan bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, un instrumento legal utilizado por Washington para responder a prácticas que considera perjudiciales para la industria estadounidense.
La investigación también incluye a Taiwán, Vietnam, Tailandia, Malasia, Camboya, Singapur, Indonesia, Bangladesh, Suiza y Noruega. El análisis se centra en economías que presentan superávits comerciales persistentes o capacidad industrial subutilizada en sectores manufactureros. Entre los ejemplos citados por las autoridades estadounidenses figura la industria automotriz en China y Japón, donde algunas empresas registran dificultades financieras o producción excedente.
La reacción de China no se hizo esperar. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Guo Jiakun, calificó la acusación de exceso de capacidad como una “afirmación falsa” y afirmó que Pekín se opone a cualquier forma de medidas arancelarias unilaterales. De acuerdo con funcionarios chinos, el argumento del excedente industrial se utiliza con fines políticos en medio de la creciente competencia comercial entre ambas potencias.
En Europa, la situación también genera incertidumbre. La Unión Europea ha expresado su intención de mantener el marco del acuerdo comercial negociado el año pasado en Turnberry, Escocia, donde se estableció un impuesto general cercano al 15 % para determinados productos. Sin embargo, legisladores del Parlamento Europeo han pospuesto la votación del pacto mientras persisten dudas sobre si Washington impondrá aranceles adicionales.
Mientras se desarrollan las investigaciones, el comercio global enfrenta un periodo de presión política y económica. Las decisiones que adopte Washington en los próximos meses podrían redefinir las relaciones comerciales con algunos de sus socios más importantes y provocar nuevas tensiones en el sistema económico internacional.

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