Los mercados asiáticos se desplomaron este lunes ante el temor de un conflicto prolongado en el Golfo Pérsico, tras declaraciones del presidente Donald Trump sobre una posible toma de la isla de Kharg. El crudo Brent superó los 115 dólares por barril, con una subida mensual del 60%, mientras que el índice Nikkei japonés acumula pérdidas cercanas al 14% en marzo.

Mexconomy — La escalada bélica en Oriente Medio ha sacudido los cimientos de la economía global, generando una tormenta de volatilidad que comenzó a reflejarse con crudeza en los mercados asiáticos. Analistas advierten que el cierre del estrecho de Ormuz podría llevar el petróleo a los 150 dólares, presionando la inflación global y las expectativas de tasas de interés. Mientras los inversores digieren las últimas declaraciones del presidente estadounidense sobre la posibilidad de apoderarse de infraestructuras petroleras iraníes, las bolsas de Tokio y Seúl registraron caídas superiores al 4%, en una jornada marcada por la huida de capitales hacia activos considerados más seguros, aunque paradójicamente el dólar estadounidense emergía como el principal beneficiario de la incertidumbre.

El epicentro de la crisis se encuentra en el estrecho de Ormuz, un paso estratégico por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial. Las tensiones se intensificaron después de que Irán acusara a Washington de preparar un ataque terrestre, mientras que Pakistán ofrecía su mediación para albergar conversaciones de paz. En paralelo, los hutíes de Yemen, alineados con Teherán, lanzaron sus primeros ataques contra Israel desde el inicio del conflicto, ampliando el radio de acción bélico. “El control de Irán sobre el estrecho de Ormuz, su capacidad para perturbar los mercados mundiales de energía y alimentos, y sus capacidades sostenidas en materia de misiles y drones le dan pocos incentivos para ceder”, señaló Madison Cartwright, analista del Commonwealth Bank of Australia, anticipando que la guerra podría extenderse al menos hasta junio.

El impacto inmediato se ha sentido en los precios de los combustibles y las materias primas. El crudo Brent escaló un 3% en la jornada, alcanzando los 115,98 dólares por barril, acumulando una revalorización mensual del 60% que supera el repunte observado tras la invasión iraquí de Kuwait en 1990. Este encarecimiento ha comenzado a trasladarse a los precios del gas, los fertilizantes, el plástico y el aluminio, generando una presión inflacionaria que amenaza con descarrilar las frágiles recuperaciones económicas en Europa y Asia. Bruce Kasman, economista jefe de JPMorgan, advirtió que un cierre prolongado del estrecho durante un mes podría elevar el precio del petróleo hasta los 150 dólares por barril, provocando restricciones en el suministro energético para consumidores industriales.

La amenaza inflacionaria ha provocado un giro radical en las expectativas de política monetaria a nivel global. Los mercados financieros ahora anticipan un ajuste de 12 puntos básicos por parte de la Reserva Federal (Fed) para este año, un cambio abrupto respecto a los recortes de 50 puntos básicos que se proyectaban hace apenas un mes. Esta semana será crucial para determinar la dirección de la economía estadounidense, con la publicación de datos de ventas minoristas, producción manufacturera y el informe de nóminas no agrícolas, mientras que el presidente de la Fed, Jerome Powell, tiene programada una intervención pública. En la eurozona, se espera que la inflación anual se haya disparado al 2,7% en marzo, intensificando la presión sobre el Banco Central Europeo en medio de una crisis energética que ha golpeado duramente a los mercados de bonos soberanos, elevando la rentabilidad del Tesoro estadounidense a diez años hasta el 4,428%.

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