El momento adecuado para invertir en manufacturas acumuló doce meses negativos consecutivos. Mientras los mercados financieros apostaban por México, los empresarios manufactureros esperaban. Sin inversión productiva, el nearshoring seguirá siendo narrativa.
Mexconomy — En el catálogo de señales que el Sistema de Indicadores Cíclicos (SIC) del INEGI monitorea mes a mes, hay una que destaca no por su volatilidad sino por su obstinada monotonía: el componente de momento adecuado para invertir del sector manufacturero, derivado del Indicador de Confianza Empresarial, registró contribuciones negativas durante los doce meses consecutivos del periodo analizado, de febrero de 2025 a enero de 2026, sin un solo mes de alivio. Febrero: −0.20. Junio: −0.02, su mejor momento. Enero de 2026: −0.09, de vuelta a la profundidad. La curva dibuja una U que nunca terminó de cerrar.
El contraste con el resto del Indicador Adelantado es elocuente. Mientras el S&P 500 pasaba de restar a sumar con una amplitud de casi 0.40 puntos, mientras la Bolsa Mexicana de Valores en términos reales aportaba contribuciones positivas sostenidas desde el primer mes del periodo, y mientras el empleo manufacturero se acercaba progresivamente a cero, la confianza empresarial para invertir nunca cruzó la línea. Los mercados financieros apostaron por la recuperación. Los empresarios manufactureros mexicanos, no.
La pregunta que los datos plantean sin responder es por qué. El SIC mide la señal, no sus causas. Pero el contexto del año ofrece pistas. La incertidumbre sobre las reglas del juego en materia regulatoria, las tensiones comerciales con Estados Unidos en el marco del T-MEC, la discusión sobre el papel del Estado en sectores estratégicos y la percepción de riesgo jurídico en contratos e inversiones configuraron un entorno en el que los empresarios del sector manufacturero —precisamente el sector que debería liderar el nearshoring— prefirieron esperar antes que comprometerse.
Esa espera tiene un costo silencioso. La inversión que no se realiza en el trimestre presente es capacidad productiva que no estará disponible en los siguientes cuatro, es empleo formal que no se genera y es exportación que no ocurre. En una economía que ha cifrado buena parte de su narrativa de crecimiento en la relocalización industrial, que el componente de intención inversora manufacturera sea el más rezagado del ciclo no es una señal menor: es una advertencia estructural.
El Indicador Adelantado cerró enero de 2026 en 100.8 puntos, por encima de su tendencia de largo plazo. Pero esa posición favorable descansa sobre mercados financieros externos y variables macroeconómicas más que sobre la convicción de quienes deben tomar las decisiones de inversión productiva en México. Cuando la confianza empresarial y el ciclo anticipado apunten en la misma dirección, la recuperación tendrá otra dimensión. Por ahora, el empresario manufacturero mexicano sigue mirando el horizonte sin mover ficha.
Fuente: INEGI · Sistema de Indicadores Cíclicos (SIC) · 2026. Elaboración propia.

0 Comentarios