El tipo de cambio real bilateral fue el mayor freno del Adelantado en 2025, con −0.22 puntos en junio. Un peso apreciado por tasas restrictivas del Banxico encareció exportaciones y frenó el ciclo industrial. La estabilidad tuvo un precio silencioso.

Mexconomy — Entre todos los componentes del Indicador Adelantado del Sistema de Indicadores Cíclicos (SIC) del INEGI, el tipo de cambio real bilateral México-Estados Unidos es el que menos titulares genera y el que más silenciosamente pesó sobre el ciclo anticipado durante 2025. Su contribución negativa fue la más profunda y la más sostenida del periodo: comenzó en cero en febrero, se hundió hasta −0.22 puntos en junio —su peor registro y el mayor arrastre individual de todo el Adelantado en ese mes— y cerró enero de 2026 en −0.19, todavía entre las contribuciones más negativas del índice. En ningún momento del periodo analizado este componente aportó un solo punto positivo.

La mecánica detrás del dato requiere una aclaración. El tipo de cambio real bilateral es una serie de comportamiento inverso a la actividad económica dentro del modelo: cuando el peso mexicano se aprecia en términos reales frente al dólar, el componente resta al Adelantado, no suma. Y eso fue exactamente lo que ocurrió durante 2025. Un peso fortalecido, sostenido por tasas de interés elevadas del Banco de México y por flujos de capital atraídos por el diferencial de rendimientos, encareció las exportaciones mexicanas en términos relativos y comprimió la competitividad del sector productor de bienes transables. Lo que desde la perspectiva del ahorro o del consumidor importador lucía como una ventaja, desde la óptica del ciclo industrial era una carga.

El vínculo con la política monetaria es directo e inevitable. La Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio (TIIE), que opera también como serie inversa en el modelo, acumuló contribuciones negativas ininterrumpidas durante todo el periodo, oscilando entre −0.16 y −0.20 puntos. Ambos componentes —tipo de cambio y tasa de interés— actuaron en el mismo sentido y durante los mismos meses, configurando un entorno en el que la política monetaria restrictiva, diseñada para contener la inflación, producía como efecto colateral una inhibición del ciclo anticipado de la actividad económica. No es una contradicción de la política; es su costo.

El riesgo hacia adelante es que este mecanismo tarde en revertirse. Si el Banxico mantiene tasas restrictivas para anclar expectativas inflacionarias o defender la estabilidad cambiaria ante turbulencias externas, el tipo de cambio real seguirá operando como freno al ciclo industrial justo cuando la recuperación más necesita ganar tracción. Una economía que aspira a convertirse en plataforma exportadora global bajo el argumento del nearshoring difícilmente puede permitirse un peso estructuralmente caro.

Los datos del SIC no dictan política monetaria ni pretenden hacerlo. Pero documentan con precisión el precio que el ciclo económico mexicano pagó en 2025 por una moneda fuerte: −0.22 puntos en su peor momento, mes tras mes, en silencio.

Fuente: INEGI · Sistema de Indicadores Cíclicos (SIC) · 2026. Elaboración propia.

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