Sin recesión declarada pero sin despegue real, el Indicador Coincidente estuvo debajo de 100 puntos todo 2025. No fue una crisis; fue un año de potencial desperdiciado que los números del SIC documentan con precisión aritmética e implacable.

Mexconomy — El año 2025 no aparecerá en los libros de historia económica de México como el año de una crisis. No hubo recesión declarada, no se registró una caída generalizada y sostenida de la actividad bajo el enfoque del ciclo clásico, no se acumularon trimestres consecutivos de contracción absoluta. Y sin embargo, los datos del Sistema de Indicadores Cíclicos (SIC) del INEGI documentan algo igualmente significativo y menos fácil de titular: México creció durante los doce meses de 2025 por debajo de su propio potencial, sin una sola excepción, de enero a diciembre.

El Indicador Coincidente —que refleja el estado general de la economía y sus puntos de giro— se mantuvo por debajo de la línea de 100 puntos durante todo el año, registrando diferencias mensuales negativas desde enero hasta septiembre: −0.07, −0.05, −0.04 mes tras mes, con una monotonía que resulta más reveladora que cualquier dato aislado. No fue un desplome. Fue un agotamiento lento, sistemático y acumulado. La economía no cayó; simplemente no alcanzó para llegar adonde debía. Esa distinción, técnicamente precisa, tiene consecuencias humanas concretas: empleos que no se crearon, inversiones que no se materializaron, ingresos que no crecieron al ritmo que el potencial del país haría posible.

El desglose por componentes del Coincidente traza el mapa de la debilidad. La actividad industrial fue el frente más comprometido, con contribuciones que llegaron a −0.10 puntos en junio y julio, su nivel más crítico. El componente de asegurados permanentes en el IMSS nunca salió del terreno negativo. El IGAE apenas rozó cero en el segundo trimestre antes de comenzar su recuperación. Solo el comercio al por menor y la tasa de desocupación urbana —esta última como serie inversa— aportaron señales positivas sostenidas, sosteniendo el piso de la actividad cuando el resto cedía.

La recuperación llegó, pero llegó tarde y con fuerza insuficiente. Las variaciones positivas del cuarto trimestre —+0.03 en octubre, +0.04 en noviembre y +0.05 en diciembre— confirmaron que el ciclo tocó fondo y rebotó, pero no alcanzaron para cerrar el año por encima de la tendencia. El Coincidente cerró diciembre en 99.7 puntos: recuperado respecto a los meses previos, pero todavía 0.3 puntos debajo del umbral que separa el crecimiento insuficiente del crecimiento pleno.

El Indicador Adelantado, por su parte, ofrece el único motivo de optimismo estructurado: cerró enero de 2026 en 100.8 puntos, por encima de su tendencia, anticipando que el Coincidente continuará su trayectoria ascendente en los primeros meses del año. Pero la brecha entre ambos indicadores —1.1 puntos— también recuerda que el Adelantado lleva meses prometiendo una mejora que el Coincidente apenas comienza a honrar.

2025 fue el año en que México no cayó, pero tampoco despegó. Un año de potencial desperdiciado que los indicadores registran con precisión aritmética y que la política económica deberá explicar con algo más que optimismo.

Fuente: INEGI · Sistema de Indicadores Cíclicos (SIC) · 2026. Elaboración propia.

economia mexicana, mexico 2025, indicador coincidente, sistema de indicadores ciclicos, inegi, ciclo economico, crecimiento potencial, actividad industrial, empleo formal, imss, igae, recuperacion economica, balance economico, tendencia de largo plazo, ciclo de crecimiento