La gasolina Regular promedió $23.705 por litro a nivel nacional; la Premium, $28.203; y el Diésel, $28.804. En la Ciudad de México los precios son ligeramente superiores en algunos rubros: Regular en $23.805, Premium en $28.384 y Diésel en $28.431.
Hay una regla económica tan vieja como los mercados mismos: cuando existe una diferencia de precio suficientemente grande entre dos lugares para el mismo producto, alguien va a explotar esa diferencia. No hace falta ser economista para entenderlo. Basta con imaginar que en la tienda de la esquina un refresco cuesta diez pesos y en la del siguiente bloque cuesta veinte. Alguien, inevitablemente, va a comprar en la primera y revender en la segunda. Eso es arbitraje. Y eso, en versión industrial y violenta, es en parte lo que explica el huachicol.
Hoy ese diferencial de precios no es entre tiendas de barrio. Es entre dos países, dos economías y dos crisis que confluyen en el mismo momento histórico.
Lo que está pasando con los precios
Desde finales de febrero de 2025, el precio de la gasolina en Estados Unidos cruzó un umbral que no se veía desde agosto de 2022: 4.02 dólares por galón, según la Asociación Automovilística Estadounidense (AAA). En aquella ocasión, la pandemia y la invasión rusa a Ucrania fueron los detonantes. Esta vez la causa es distinta pero igualmente grave: la guerra abierta entre Estados Unidos e Irán ha derivado en un bloqueo de facto sobre el Estrecho de Ormuz, un canal marítimo por donde transitaba cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas. Con ese paso interrumpido, los precios del crudo se dispararon en los mercados internacionales y el efecto llegó a los surtidores en cuestión de semanas.
En México, los precios más recientes confirman la presión. La gasolina Regular promedió $23.705 por litro a nivel nacional; la Premium, $28.203; y el Diésel, $28.804. En la Ciudad de México los precios son ligeramente superiores en algunos rubros: Regular en $23.805, Premium en $28.384 y Diésel en $28.431. Antes del inicio de la guerra en Medio Oriente, la Magna se mantenía en 23.58 pesos incluso sin estímulos fiscales al IEPS. Durante marzo se registraron alzas de entre 30 y 40 centavos por litro respecto a febrero, lo que representa incrementos acumulados de entre 7% y 10% en apenas un mes. El gobierno federal ha respondido incrementando los estímulos fiscales al IEPS de manera semanal, incluida la publicación de nuevos estímulos este Viernes Santo en el Diario Oficial de la Federación para la semana del 4 al 10 de abril, pero la presión sigue superando los márgenes del subsidio.
Precios promedio de combustibles — MXN por litro
| Combustible | Nacional | CDMX | Dif. |
|---|---|---|---|
| Regular (Magna) | $23.705 | $23.805 | +$0.10 |
| Premium | $28.203 | $28.384 | +$0.18 |
| Diésel | $28.804 | $28.431 | −$0.37 |
| Gas Natural Vehicular — Nacional ($/litro) | |||
|---|---|---|---|
| Mínimo | Promedio | Máximo | vs. Magna |
| $10.990 | $12.601 | $14.490 | 47% más barato |
* Precios en pesos mexicanos por litro · Semana del 4 de abril de 2025
El diferencial que lo explica todo
Para entender por qué esto importa, hay que ver los números con el mismo tipo de cambio. Con el dólar en torno a los 18 pesos, un litro de gasolina regular en Estados Unidos cuesta aproximadamente 1.06 dólares. Un litro de Premium en México equivale a cerca de 1.61 dólares. La diferencia: 0.55 dólares por litro, o lo que es lo mismo, la gasolina Premium en México resulta aproximadamente 52% más cara que su equivalente en Estados Unidos.
Precio por litro en USD — comparativo
Tipo de cambio referencia: 18 MXN/USD · Gasolina EE. UU.: $4.02/galón (AAA)
Esa brecha no es solo un dato estadístico. Es la materia prima del crimen organizado.
Qué es el huachicol y por qué el precio lo alimenta
El huachicol es el combustible robado, extraído ilegalmente de los ductos de Pemex o sustraído de pipas y estaciones de servicio, y revendido a precios más bajos que los del mercado formal. El nombre viene del ámbito popular y hoy designa tanto el producto como el negocio que lo rodea. En su momento más crítico, entre 2017 y 2019, México perdía más de 60,000 millones de pesos al año por esta actividad. La estrategia del gobierno de López Obrador de cerrar ductos y movilizar combustible en pipas logró contenerlo parcialmente, pero nunca lo erradicó.
La economía del huachicol funciona con una lógica brutalmente simple: mientras más alto sea el precio oficial del combustible, mayor es la ganancia de quien lo roba y lo vende por debajo de ese precio. Si la gasolina cuesta 29 pesos en la bomba y el huachicolero puede ofrecerla a 22 pesos, el comprador ahorra, el vendedor gana y Pemex —es decir, todos los mexicanos— pierde. Es un mercado negro clásico, nacido de la diferencia entre el precio controlado o elevado y el costo marginal de robar.
La teoría económica tiene un nombre para esto: renta de escasez o renta del diferencial. Cuando el costo de adquirir un bien ilegalmente es suficientemente menor que su precio legal, el mercado negro prospera de manera casi inevitable. Y cuanto mayor es esa diferencia, más personas y organizaciones tienen incentivos para participar.
Por qué las condiciones actuales son tierra fértil
Los elementos que hoy convergen forman una tormenta perfecta para el repunte del huachicol:
Primero, los precios suben y el subsidio no alcanza. El gobierno aumenta el estímulo al IEPS, pero el incremento en los costos internacionales supera con creces esa cobertura. El precio en la bomba sube de todas formas, y con él, el atractivo del mercado negro.
Segundo, México importa lo que no produce. Aunque el país extrae petróleo crudo, su capacidad de refinación es limitada. Importa una proporción significativa de los combustibles que consume, lo que lo convierte en un receptor pasivo de los choques externos. Cada vez que el crudo sube en los mercados internacionales, México lo siente más que otros países con mayor integración vertical en su sector energético.
Tercero, el diferencial con Estados Unidos actúa como señal de mercado. Paradójicamente, cuando el combustible sube en EE. UU. pero sigue siendo más barato que en México, la brecha persiste. Si EE. UU. llega a los 5 dólares por galón —escenario que los analistas consideran probable si el bloqueo en Ormuz se mantiene—, el litro estadounidense alcanzaría los 1.32 dólares, aún por debajo de los 1.61 dólares que cuesta la Premium mexicana. El diferencial se reduce, pero no desaparece. Y en la frontera norte, esa diferencia genera su propio mercado informal de arbitraje.
Cuarto, la cadena logística del crimen ya existe. El huachicol no es un fenómeno espontáneo de personas individuales con mangueras. Es una industria con infraestructura, rutas, compradores establecidos y, en muchos casos, complicidades institucionales. Esa red no desapareció; se contrajo. Las condiciones actuales la reactivan.
Quinto, el diésel amplifica el problema. El encarecimiento del diésel no solo afecta a conductores individuales: golpea a toda la cadena de transporte de mercancías. Cuando los transportistas ven sus costos subir entre 7% y 10% en un mes, la oferta de huachicol a precio de descuento se vuelve más tentadora. Y la demanda institucional del combustible robado crece junto con la presión sobre los márgenes operativos.
El costo que no vemos en la bomba
Hay algo que vale la pena subrayar para el lector que quizás piense que comprar combustible barato de fuente dudosa no es problema suyo: el huachicol no es solo un delito contra Pemex o el gobierno. Es un delito contra la infraestructura de todos. Cada toma clandestina debilita los ductos, incrementa el riesgo de explosiones —como la tragedia de Tlahuelilpan en 2019, donde murieron más de 130 personas—, y financia a organizaciones que también operan en secuestro, extorsión y tráfico de personas.
El precio bajo en la manguera informal no sale de la nada. Sale de la resta entre lo que vale el combustible y lo que costó robarlo: casi nada, si ya tienes la red montada y las complicidades aceitadas.
El pacto que se rompe: la primera grieta visible
Hay una señal concreta de que el sistema de contención ya está cediendo. El acuerdo entre el Gobierno federal y 20 empresarios gasolineros para mantener la Magna por debajo de los 24 pesos el litro —renovado apenas el 11 de marzo por seis meses más— comenzó a agrietarse esta semana. Según datos de PetroIntelligence, gasolineras de nueve entidades reportaron precios superiores a ese umbral. Quintana Roo encabeza la lista con un promedio de 24.87 pesos, seguida de Baja California Sur con 24.31 pesos.
El nivel de cumplimiento del pacto a nivel nacional cayó de 93% a 89% en una sola semana. Y son las estaciones de marca diferente a Pemex las que muestran el menor apego al acuerdo, con apenas un 80% de cumplimiento en promedio.
Precio promedio Magna por estado — entidades que rompen el pacto
Fuente: PetroIntelligence · Semana del 4 de abril de 2025 · Precios en MXN/litro
El especialista energético Marcial Díaz Ibarra explica que los estados con mayores precios padecen además un problema logístico estructural: Quintana Roo recibe el combustible por el puerto de Progreso, Yucatán, desde donde se traslada por carretera a las terminales de Cancún y Mérida. Esa cadena terrestre encarece el producto más que si llegara directamente por barco. Es un costo geográfico que no desaparece con ningún subsidio.
Lo que esto revela es que el pacto funciona mientras la presión internacional es manejable. Cuando los precios del crudo suben con la velocidad que lo están haciendo ahora, el acuerdo se convierte en una promesa que cada gasolinero debe sostener a costa de su margen. Y cuando el margen desaparece, el acuerdo también.
Qué puede esperarse
Si la tensión en el Golfo Pérsico se prolonga, si el crudo sigue al alza y si el peso no se aprecia significativamente frente al dólar, los precios de la gasolina y el diésel en México continuarán subiendo. El subsidio del IEPS tiene límites fiscales y políticos: no puede expandirse indefinidamente sin afectar las finanzas públicas en un contexto de gasto comprometido. El pacto de los 24 pesos, que parecía sólido en marzo, ya muestra fracturas en nueve estados apenas dos semanas después de su renovación. Y cada peso que suba el combustible en la bomba es un peso más de ganancia potencial para quien opera fuera de la ley.
La historia del huachicol en México enseña que los mercados ilegales no necesitan invitación: solo necesitan precio. El precio, hoy, les está abriendo la puerta. Y el pacto que debía cerrarla está empezando a ceder.
Análisis elaborado con datos de la Asociación Automovilística Estadounidense (AAA), la consultora PetroIntelligence, el Diario Oficial de la Federación (DOF) y reportes de precios de combustible de marzo–abril de 2025. Tipo de cambio de referencia: 18 MXN por dólar.

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