Marcelo Ebrard y el Consejo Coordinador Empresarial se reunieron en Ciudad de México para coordinar la postura mexicana ante la revisión del T-MEC. El encuentro, previo a la segunda ronda con Estados Unidos el próximo lunes, busca fortalecer la competitividad regional y la relocalización de empresas en el país.

CDMX — Mientras en Washington el secretario de Comercio estadounidense calificaba el T-MEC como un mal acuerdo, en México la estrategia ha sido diametralmente opuesta: diálogo institucional y preparación conjunta entre gobierno y sector privado. La segunda ronda de conversaciones entre México y Estados Unidos sobre la revisión del tratado comercial se llevará a cabo el próximo lunes en la Ciudad de México, y el gobierno mexicano ha decidido llegar con los deberes hechos y la iniciativa privada alineada.

En la reunión del Consejo Nacional del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), encabezada por su presidente José Medina Mora, participó el secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubon. El encuentro fue descrito por ambas partes como un espacio de diálogo estratégico orientado a fortalecer la agenda económica del país. “El CCE y la secretaría de Economía destacaron la importancia de generar condiciones que impulsen la competitividad regional, a través de políticas públicas y acciones que promuevan certeza jurídica, reglas claras y un entorno propicio para la llegada de capital productivo”, señala el comunicado conjunto.

La sincronización de este encuentro no es casual. Las declaraciones de Howard Lutnick en Washington, donde afirmó que Donald Trump considera el T-MEC un mal acuerdo que debe reformularse, han encendido las alarmas en los corredores empresariales mexicanos. Frente a esa presión, la estrategia de Marcelo Ebrard ha sido construir un frente interno sólido. El secretario y los empresarios coincidieron en que la revisión del tratado representa “una oportunidad para consolidar a América del Norte como una de las regiones más competitivas del mundo”, en contraste con la postura estadounidense que privilegia la reubicación de plantas desde Ohio y Michigan hacia México como un problema.

Los ejes centrales del diálogo fueron la integración productiva, la reducción de vulnerabilidades en las cadenas de suministro y el impulso a la relocalización de empresas en México. José Medina Mora y Marcelo Ebrard reiteraron que el diálogo institucional permanente entre el sector público y privado es un pilar para construir soluciones conjuntas. La segunda ronda de conversaciones con Estados Unidos pondrá a prueba esta coordinación, especialmente después de que el Representante Comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, anunciara que revelará la postura estadounidense el 1 de junio.

Las críticas de Lutnick hacia Canadá y su primer ministro Mark Carney por acercarse a China, así como el rechazo a que fabricantes chinos como BYD instalen plantas en Estados Unidos, muestran una Casa Blanca dispuesta a endurecer las reglas del juego comercial norteamericano. México, por su parte, busca posicionarse como un socio confiable y un destino atractivo para la inversión, justo cuando la amenaza de una renegociación profunda del T-MEC se cierne sobre la región.

La reunión del próximo lunes en la Ciudad de México será una prueba de fuego. Mientras Trump y su gabinete presionan por cambios estructurales en el tratado, la estrategia mexicana apuesta por la coordinación público-privada y la defensa de la integración regional. El desenlace de esta segunda ronda definirá si el T-MEC transita hacia una reconfiguración impuesta desde Washington o si México logra imponer su visión de una América del Norte competitiva y articulada.

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