Howard Lutnick, secretario de Comercio de Estados Unidos, afirma que Donald Trump juzga el T-MEC perjudicial para la industria automotriz. Las declaraciones en Washington anticipan la revisión del tratado en 2026. Canadá y las automotrices chinas también fueron criticadas.
WASHINGTON — El ambiente previo a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) se ha tensado con declaraciones que provienen directamente del gabinete de Donald Trump. A menos de tres meses de que los funcionarios deban definir el futuro del acuerdo comercial que rige a Norteamérica, el secretario de Comercio estadounidense ha lanzado una advertencia que sitúa al tratado en la mira de una renegociación profunda. La postura refleja una estrategia de presión que podría redefinir los equilibrios económicos de la región.
En el Foro de Economía Mundial organizado por Semafor en Washington, el secretario Howard Lutnick fue contundente al transmitir el pensamiento de la Casa Blanca. “El presidente Donald Trump considera que el T-MEC es un mal acuerdo y que es necesario reconsiderarlo y reformularlo correctamente”, declaró. El funcionario centró sus críticas en el sector automotriz, señalando que la reubicación de plantas desde Ohio y Michigan hacia México ha debilitado a los sindicatos estadounidenses. “La idea de trasladar una planta automotriz de Ohio y Michigan a México para debilitar la unión y perjudicar a nuestra gente es una locura”, sentenció Lutnick.
Las declaraciones llegan en un momento preciso, cuando el Representante Comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, ha anunciado que revelará la postura oficial de su país sobre el T-MEC el próximo 1 de junio. Esta fecha ocurre un mes antes de que los tres socios comerciales deban acordar la extensión del acuerdo. Mientras tanto, Canadá también recibió críticas directas. Lutnick cuestionó al primer ministro canadiense, Mark Carney, por su acercamiento a China: “Se sube a un avión y se va a China. ¿Acaso cree que China va a comprar sus productos? China es una economía totalmente orientada a la exportación”, ironizó el secretario.
Otro de los frentes que abrió Howard Lutnick fue el de la inversión china en territorio estadounidense. El funcionario descartó que durante la próxima visita de Donald Trump a Beijing a finales de año se considere la posibilidad de que fabricantes de automóviles chinos como BYD construyan plantas en Estados Unidos. Esta postura endurece el discurso proteccionista de la actual administración, que busca limitar la influencia asiática en la cadena de suministro norteamericana, al tiempo que presiona a sus socios del T-MEC para modificar las reglas de origen y los flujos de inversión.
El impacto de estas declaraciones resuena en los corredores comerciales de Ciudad de México y Ottawa. Para México, el señalamiento directo a la industria automotriz representa una amenaza a su principal motor de exportación manufacturera. Para Canadá, la crítica sobre su relación con China incrementa la complejidad geopolítica a la revisión del tratado. Los analistas coinciden en que la retórica de Lutnick no es un comentario aislado, sino la antesala de una negociación donde Estados Unidos buscará imponer condiciones más estrictas en materia laboral, energética y de contenido regional.
La fecha del 1 de junio será determinante. La presentación de la postura estadounidense por parte de Jamieson Greer definirá si el T-MEC transita hacia una modernización parcial o hacia una renegociación integral, tal como lo insinúa la Casa Blanca. Mientras tanto, las palabras de Howard Lutnick quedarán registradas como el primer posicionamiento de una contienda comercial que definirá el rumbo de Norteamérica para la próxima década, con los aranceles y las represalias acechando en el horizonte.

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