No hay manera de ocultar el deterioro de Pemex que se refleja en la caída de producción de 1,875 mbd en 2023 a 1,635 mbd en 2025 y en exportaciones que bajaron 61% al 2026. Los ingresos se desplomaron casi 14,000 mdd en dos años.
Mexconomy — Los Pre-Criterios Generales de Política Económica 2027 proyectan que Petróleos Mexicanos (Pemex) producirá 1,794 miles de barriles diarios (mbd) en 2026 y 1,806 mbd en 2027, con un precio promedio de exportación de 77.3 dólares por barril (dpb) para este año. Son números que requieren que el lector no consulte las Estadísticas Petroleras de febrero de 2026 oficiales. Porque cuando se comparan ambos documentos, la distancia entre la proyección oficial y la realidad operativa de la empresa es tan grande que deja de ser un error técnico y se convierte en una decisión política.
En enero de 2026, la producción total de hidrocarburos líquidos de Pemex fue de 1,655 mbd. En febrero, bajó a 1,646 mbd. El promedio de los dos primeros meses del año es de 1,651 mbd: 143 mbd por debajo de la meta oficial, una brecha equivalente al 8% de la producción proyectada antes de que termine el primer trimestre. El precio promedio de exportación del crudo mexicano en febrero de 2026 fue de 59.13 dpb, no de 77.3. La diferencia: más de 18 dólares por barril, un abismo que se traduce directamente en miles de millones de pesos menos de ingresos para el fisco.
La caída comenzó antes
El colapso de Pemex no es nuevo ni súbito. Las estadísticas de la propia empresa documentan una trayectoria de deterioro estructural que los documentos oficiales de política económica han subestimado consistentemente. La producción de petróleo crudo pasó de 1,875 mbd en 2023 —el mejor año reciente— a 1,759 mbd en 2024 y a 1,635 mbd en 2025. En cuatro años, la empresa perdió el equivalente a 240 mbd de capacidad productiva. Pero lo más revelador no es la producción: es el volumen exportado. Las exportaciones de petróleo crudo cayeron de 1,033 mbd en 2023 a 806 mbd en 2024, a 581 mbd en 2025 y a apenas 400 mbd en el promedio de enero y febrero de 2026. En tres años, México exporta 61% menos barriles que en 2023. El impacto sobre los ingresos del sector público es directo e inmediato: el valor total de las exportaciones de crudo cayó de 26,754 millones de dólares (mdd) en 2023 a 20,820 mdd en 2024 y a 12,951 mdd en 2025. La caída acumulada en dos años es de casi 14,000 mdd, equivalente a más de un punto del PIB.
La balanza comercial de Pemex cuenta el resto de la historia. En 2024, la empresa registró un superávit de apenas 233 mdd. En 2025, ese superávit se convirtió en un déficit de 1,990 mdd: la empresa importa más de lo que exporta en términos de valor. Y en enero de 2026, el déficit mensual de la balanza petrolera fue de 340 mdd. Pemex dejó de ser un generador neto de divisas para la economía mexicana. Esa transformación —de motor exportador a empresa deficitaria en comercio exterior— no aparece en ninguna gráfica de los Pre-Criterios. ¿Por qué?
La Secretaría de Hacienda proyecta un precio promedio de la Mezcla Mexicana de Exportación (MME) de 77.3 dpb para 2026, cifra sustentada —según el propio documento— en el conflicto armado en Medio Oriente y en factores geopolíticos que presionarían los precios al alza. Las estadísticas de Pemex registran que en enero de 2026 el precio promedio de exportación fue de 56.00 dpb y en febrero de 59.13 dpb. La proyección oficial supera en más de 18 dólares por barril. De acuerdo con la sensibilidad fiscal declarada por el propio Pre-Criterios, cada dólar de diferencia en el precio del petróleo equivale a 9,600 millones de pesos menos de ingresos. Una brecha de 18 dólares implica un faltante potencial de más de 170,000 millones de pesos en los ingresos petroleros proyectados para 2026, antes de considerar el efecto del tipo de cambio y el declive en el volumen exportado.
El documento de Pre-Criterios promete que Pemex elevará su inversión productiva en 34% en 2026, hasta 425,000 millones de pesos. Es una promesa que la historia reciente de la empresa desacredita por sí sola: la producción cayó incluso en los años en que la inversión creció. El problema no es solo financiero: es geológico, operativo y de capacidad técnica acumulada. Y ninguna proyección de Hacienda puede revertir en doce meses lo que tomó una década construir. Lo que los datos de Pemex muestran con precisión estadística es lo que el Pre-Criterios eligió no decir: la principal empresa pública de México ya no es el ancla fiscal que el modelo de gasto supone. Es una variable de riesgo.

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