Según un informe de Barclays, China necesitará desplegar 24 millones de robots humanoides hasta 2035 para compensar la pérdida de 37 millones de trabajadores. La inteligencia artificial física ya patrulla las calles de Chengdu y reconfigura la economía global.

Mexconomy — La revolución de las máquinas no es una pesadilla de ciencia ficción; es la tabla de salvación biológica para la segunda mayor economía del mundo. La 71ª edición del estudio publicado por Barclays reveló un plan para sobrevivir a un colapso poblacional sin precedentes. Mientras esa fecha no llega, los robots ya comienzan a trabajar al lado de la policía en las calles de Chengdu, aprender tareas físicas por sí solos e incluso prepararse para operar fuera de la Tierra. Para la mayor parte del mundo, el ascenso de los humanoides todavía es un debate sobre el futuro. Para China, comienza a ser tratado como una cuestión de supervivencia económica.

Según el estudio de Barclays, China podría necesitar desplegar cerca de 24 millones de robots humanoides hasta 2035 para compensar el colapso gradual de su fuerza laboral. No se trata solo de automatización industrial tradicional, sino de una sustitución poblacional a escala nacional. Durante décadas, la economía china creció sostenida por una combinación de población gigantesca y mano de obra abundante. Pero ahora el país enfrenta un cambio demográfico severo: la población envejece rápidamente, el número de jóvenes disminuye y la fuerza laboral comienza a reducirse a un ritmo preocupante. Barclays estima que China puede perder aproximadamente 37 millones de trabajadores a lo largo de la próxima década, y los robots humanoides podrían compensar hasta el 60% de esa contracción.

La nueva generación de humanoides ya no son esos brazos rígidos atados a líneas de montaje aisladas. Fueron diseñados para operar en entornos construidos originalmente para humanos: caminan, cargan cajas, utilizan herramientas, suben escaleras, manipulan objetos delicados y aprenden continuamente a través de redes neuronales. Es la tercera fase de la automatización: máquinas físicamente adaptables e integradas. Según el informe, el costo medio de fabricación cayó drásticamente. En China, el costo de materiales de un robot humanoide típico es de unos 35.000 dólares, y se espera que caiga por debajo de 17.000 en 2030. La empresa Unitree ya vende su robot R1 a solo 5.900 dólares.

El despliegue masivo trasciende las fronteras chinas. Construir decenas de millones de humanoides exigirá una cantidad gigantesca de baterías, motores, sensores, semiconductores y metales estratégicos. Morgan Stanley estima que el uso masivo de inteligencia artificial física expandirá la participación de China en la manufactura global hasta el 16% para 2030. Los países exportadores de materias primas, como Chile, Perú, Indonesia y Brasil, experimentarán un crecimiento en la demanda de minerales esenciales. En la práctica, el avance de la IA física puede reorganizar no solo los empleos, sino también cadenas globales enteras de energía, minería, logística y producción tecnológica.

Hay algo profundamente simbólico en todo esto. Durante siglos, las economías crecieron expandiendo poblaciones humanas. Ahora comenzamos a entrar en una era donde el crecimiento económico quizá dependa cada vez más de la expansión de trabajadores sintéticos. El "ejército de silicio" descrito por Barclays representaría uno de los mayores cambios en la historia de la economía global. Sin embargo, el propio banco advierte que solo el 23% de los clientes se declaran satisfechos con los robots adquiridos hasta la fecha, y que la estimación de 24 millones es una cifra máxima en un escenario optimista, no un pronóstico base. La carrera por la supervivencia económica de China está en marcha, pero el resultado dependerá de si la tecnología alcanza la madurez comercial necesaria.

Fuente: Barclays (Equity Gilt Study, 71ª edición, 2026), Morgan Stanley, datos de fabricación verificados hasta mayo de 2026.
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