El IMSS reportó 22.7 millones de puestos en abril de 2026, la cifra más alta para ese mes. La ENOE revela que la tasa de informalidad subió a 54.8% y las condiciones críticas de ocupación saltaron a 39.6%. El mercado laboral se parte en dos.
Mexconomy — El Instituto Mexicano del Seguro Social anunció el 11 de mayo de 2026 que la afiliación alcanzó 22 millones 748 mil 603 puestos de trabajo, el tercer máximo histórico y el más alto para cualquier abril desde que se tiene registro. El salario base de cotización promedio tocó 664.5 pesos diarios, también un récord absoluto. Los datos oficiales dibujan una economía que genera empleo formal, sostiene el consumo y respalda las contribuciones a la seguridad social. Sin embargo, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI, publicada apenas dos semanas antes, revela una realidad paralela que el registro administrativo no alcanza a capturar: la calidad del empleo se deteriora mientras el volumen crece.
La tasa de informalidad laboral rompió en marzo de 2026 una racha de tres años de descensos y se ubicó en 54.8%, con 33 millones de personas trabajando sin seguridad social, sin contrato estable y sin red de protección institucional. La tasa de condiciones críticas de ocupación —trabajadores con ingresos o jornadas inadecuadas— dio el mayor salto en cinco años al pasar de 38.4% a 39.6%. Casi cuatro de cada diez ocupados están atrapados en empleos que no garantizan un ingreso suficiente ni un horario digno. Son dos fotografías del mismo mercado, tomadas con distinta lente, y la diferencia entre ambas es la historia que el país necesita entender.
El IMSS reportó un incremento anual de 330 mil 935 puestos, una tasa de 1.5%, con comunicaciones y transportes a la cabeza con 10.9% de crecimiento. El boletín institucional subrayó que los puestos permanentes suman 19.7 millones, "la mayor afiliación para un mes de abril". También destacó que en el primer cuatrimestre de 2026 se crearon 231 mil 527 empleos, de los cuales 85.4% fueron de carácter permanente. Los datos de registro patronal, en cambio, mostraron una contracción anual de 2.7%, aunque la dependencia advirtió que ese indicador no equivale a cierre de empresas sino a procesos de depuración y cumplimiento normativo.
El crujido aparece cuando los números del INEGI desagregan por sectores. La industria manufacturera perdió 149 mil empleos en doce meses; la construcción, 76 mil; transportes y comunicaciones, 238 mil; servicios sociales, 171 mil; gobierno y organismos internacionales, 125 mil. En total, el sector secundario retrocedió 180 mil plazas. Quienes absorbieron ese desplazamiento fueron el sector primario —agricultura, ganadería y pesca— con 452 mil personas adicionales, y los servicios diversos, con 322 mil. El mercado laboral mexicano está migrando del trabajo industrial hacia el campo y la informalidad de servicios. No hay sustitución productiva; hay un repliegue que los titulares de afiliación no reflejan.
La tasa de participación económica cayó de 59.3% a 58.6% en un año, lo que implica que 1.7 millones de personas abandonaron la búsqueda de empleo. La tasa de desocupación subió de 2.2% a 2.4%, y entre mujeres pasó de 2.3% a 2.7%. La población ocupada alcanzó 60.2 millones, un máximo histórico, pero la proporción de mexicanos que intenta incorporarse a la fuerza laboral se redujo. "La superficie muestra cifras de ocupación históricamente altas, pero el revelado lento expone un tejido productivo que se deteriora por dentro", documentó el análisis de la ENOE publicado por este medio.
El desfase entre ambas mediciones tiene consecuencias concretas. Los modelos de Mexconomy advierten que una contracción del sector exportador formal —el de mayor productividad— restaría 1.55 puntos del PIB por cada punto perdido en la Productividad Total de los Factores. Si la manufactura pierde empleo mientras el empleo informal absorbe la diferencia, la capacidad productiva del país se debilita exactamente en el momento en que el T-MEC enfrenta su revisión más tensa en décadas. El IMSS registra lo que ingresa al sistema; la ENOE revela lo que queda fuera. La economía mexicana de 2026 necesita ambas lentes para no confundir el crecimiento del padrón con la salud del mercado de trabajo.

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