En la primera quincena de mayo de 2026, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) del INEGI registró una variación quincenal de -0.16%: los precios, en promedio, bajaron. La inflación general anual se ubicó en 4.11%. Cuidado con el optimismo prematuro.
Mexconomy — La lectura superficial de los precios es la más baja desde enero y la primera señal que algunos podrían leer como el inicio de una tendencia de moderación. Pero serían optimistas prematuros. Una sola línea del cuadro estadístico explica la totalidad del descenso: la electricidad cayó 17.88% quincenal, con una incidencia de -0.253 puntos porcentuales sobre la inflación general. Sin ese ajuste —que corresponde a la segunda ronda de descuentos tarifarios por temporada cálida en 11 ciudades del país—, el INPC habría subido 0.09% quincenal y la inflación anual se habría mantenido por encima de 4.3%. El alivio en el recibo de luz llega puntualmente cada primavera, con independencia del Pacic, de la política monetaria y de cualquier acuerdo entre el gobierno y el sector privado.
El jitomate subió 5.39% en la quincena, su décima alza consecutiva desde el inicio del conflicto en Sinaloa, con una incidencia de 0.056 puntos porcentuales. Los detergentes aumentaron 2.68% y el gas doméstico LP, 1.81%. La única nota distinta en el rubro agropecuario fue el tomate verde, que bajó 18.59% quincenal: una corrección pronunciada que podría indicar que la oferta del noroeste comienza a normalizarse parcialmente, aunque un solo dato quincenal no constituye tendencia. El huevo también retrocedió 2.37%. Sin embargo, los agropecuarios en conjunto solo cayeron 0.53% quincenal —muy por debajo del impacto de la electricidad—, lo que confirma que el choque de oferta agrícola no se ha disipado.
La subyacente sube y revela la verdadera presión inflacionaria
Mientras la inflación general baja por la tarifa eléctrica, la inflación subyacente anual —la que mide los precios con mayor inercia, sin energéticos ni agropecuarios volátiles— se ubicó en 4.22% en la primera quincena de mayo: cuatro décimas por encima del nivel que tenía en el mismo periodo de 2025, cuando era de 3.97%. Los servicios subieron 0.17% quincenal y las mercancías, 0.09%. Ambos componentes mantienen una trayectoria de alza moderada pero constante que no responde al calendario tarifario ni a ningún acuerdo de precios. Esa es la inflación que Banco de México debe vigilar con mayor atención: persistente, estructural, y completamente ajena al alivio estacional que hoy distorsiona la lectura general.
Cuatro meses sobre el techo y una sola explicación recurrente
Con la lectura de la primera quincena de mayo, México acumula cuatro meses consecutivos con inflación general anual por encima del 4%, el límite superior del rango objetivo del Banco de México. En ese lapso, la narrativa oficial ha transitado de la sorpresa al pacto de precios, y del pacto al argumento de la temporada cálida. Los datos cuentan una historia más sencilla: la inflación bajó en la primera quincena de mayo exactamente como bajó en la segunda quincena de abril —por la electricidad—, y volverá a subir en octubre cuando concluya el esquema tarifario de temporada. El Paquete Contra la Inflación y la Carestía (Pacic) anunciado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo lleva dos meses sin dejar huella estadística. El jitomate, mientras tanto, acumula un alza de más del 80% desde enero de 2026. La temporada cálida compra tiempo. No compra jitomates.
Inflación en México
Fuente: INEGI. INPC. Inflación % anual, enero 2025 – 1a quincena mayo 2026. Línea vertical: inicio del Pacic (marzo 2026).

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