México y Estados Unidos comienzan este 27 de mayo de 2026 la primera ronda formal de negociaciones del T-MEC en Ciudad de México, encabezada por Marcelo Ebrard. La delegación estadounidense incluye congresistas bipartidistas del Comité Ways and Means y 60 empresarios. Se prevén rondas en Washington (16-17 junio) y Ciudad de México (20 julio).

CDMX — La antesala de la Revisión Conjunta del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá ha concluido. Este 27 de mayo de 2026, las delegaciones de México y Estados Unidos se sientan por primera vez en una mesa de negociación formal, cumpliendo el calendario anunciado semanas atrás por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard. La sede es la Ciudad de México, y el ambiente, según el comunicado oficial de la Secretaría de Economía, es de “cooperación bilateral en favor de una América del Norte más integrada, dinámica y robusta”. Las conversaciones se extenderán hasta el 29 de mayo.

La composición de la delegación estadounidense envía una señal inequívoca sobre la importancia que Washington otorga a esta negociación. No solo acuden funcionarios técnicos, sino una “importante representación de congresistas bipartidistas del Comité de Medios y Árbitros (Ways and Means)”, la instancia clave del Congreso estadounidense en materia comercial. A ellos se suman 60 empresarios de distintos sectores productivos, lo que sugiere que la Casa Blanca busca alinear al sector privado y al poder legislativo antes de que Jamieson Greer revele la postura oficial de Estados Unidos el próximo 1 de junio.

El comunicado oficial, difundido por la Secretaría de Economía, es escueto en detalles sustantivos pero preciso en el calendario. “Ambos países coincidieron en iniciar negociaciones formales y definieron los siguientes pasos para profundizar las conversaciones, con miras a identificar resultados concretos en beneficio de la región”, señala el texto. La discreción no es casual: las negociaciones comerciales de alto nivel suelen mantener reserva sobre los puntos de fricción hasta que se alcanzan acuerdos parciales. Sin embargo, el inicio de una ronda formal, con fechas para las siguientes, representa un avance significativo respecto a las conversaciones preparatorias que se han venido celebrando desde marzo.

Las fechas acordadas para las siguientes rondas confirman que la revisión del T-MEC será un proceso continuo durante todo el verano. La segunda ronda se celebrará en Washington, D.C., los días 16 y 17 de junio, apenas dos semanas después de que Greer presente la postura estadounidense. La tercera ronda está programada para la semana del 20 de julio, nuevamente en la Ciudad de México. Este ritmo quincenal y mensual sugiere que ambas partes buscan avanzar con celeridad, aunque el plazo del 1 de julio —fecha fijada para la revisión conjunta— parece cada vez más simbólico que concluyente.

La presencia de los congresistas del Comité Ways and Means en esta primera ronda es especialmente relevante a la luz de las recientes declaraciones de Howard Lutnick y Donald Trump. Cualquier modificación al T-MEC requerirá eventualmente la aprobación del Congreso estadounidense, y el hecho de que legisladores bipartidistas hayan viajado a Ciudad de México para esta ronda indica que Washington no quiere repetir la dinámica de confrontación que caracterizó la renegociación de 2018-2019. La presencia de 60 empresarios —muchos de ellos probablemente con inversiones en México— también funciona como un contrapeso a la retórica proteccionista que algunos sectores del gobierno estadounidense han alimentado.

Para México, el inicio de estas negociaciones formales llega en un momento de fortaleza relativa. El país acaba de cerrar un acuerdo de modernización comercial con la Unión Europea, firmado en la cumbre del 22 de mayo, lo que diversifica sus opciones comerciales y fortalece su posición negociadora frente a Washington. Además, los datos de la balanza comercial de marzo —que arrojaron un superávit récord de 5 mil 932 millones de dólares— respaldan el argumento mexicano de que la integración norteamericana beneficia a todas las partes. El secretario Ebrard ha insistido en que el objetivo es “dar certidumbre” y que “el mayor número de productos no tenga ningún tipo de incertidumbre”.

Esta primera ronda, que se extenderá hasta el viernes 29 de mayo, se desarrolla sin filtraciones previas sobre los temas más espinosos: los aranceles a la industria siderúrgica y automotriz bajo la sección 232, las reglas de origen, la seguridad energética y los minerales críticos. Sin embargo, el solo hecho de que las negociaciones comiencen con una delegación estadounidense tan amplia —congresistas y empresarios incluidos— es un indicador de que ambos países toman en serio el plazo del 1 de julio como un hito de presentación de avances, incluso si la resolución final se extiende más allá del verano. La segunda ronda en Washington, apenas 16 días después del cierre de esta, será la verdadera prueba de fuego para medir la voluntad de acuerdo de ambas partes.

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