Empresarios ven bien su empresa (tendencia 50.4) pero mal el país (confianza 48.2). Construcción colapsa 19 meses, manufacturas: pedidos récord pero producción en caída. La fractura entre operación y entorno amenaza con volcar el optimismo.
Mexconomy — Los empresarios mexicanos enfrentan una contradicción reveladora: ven su negocio con optimismo, pero perciben el entorno del país con creciente pesimismo. El Indicador Global de Opinión Empresarial de Tendencia (IGOET) se colocó en 50.4 puntos, ligeramente por arriba del umbral de 50 que separa la expansión de la contracción. Sin embargo, el Indicador Global de Opinión Empresarial de Confianza (IGOEC) cayó a 48.2 puntos, acumulando 14 meses consecutivos en zona pesimista. La brecha entre lo que los directivos controlan (su empresa) y lo que no (la economía nacional) nunca había sido tan ancha.
El consenso aparente es que la actividad sigue creciendo. El IGOET ha estado dos meses seguidos por arriba de 50, impulsado por el sector Servicios privados no financieros, que suma 24 meses de expansión ininterrumpida, y por el Comercio, que aunque cayó 2.9 puntos en abril, aún se mantiene en 50.7 puntos. Incluso las Industrias manufactureras registran un indicador de tendencia de 50.1 puntos. A simple vista, el aparato productivo resiste.
La amenaza latente se esconde en los detalles. En el sector manufacturero, los pedidos esperados se dispararon a 54.5 puntos, su mejor nivel en el último año, pero la producción esperada se desplomó a 47.6 puntos. Es decir, las empresas tienen la cartera llena, pero no planean producir. Esa desconexión sugiere problemas de abasto de insumos (la oportunidad de entrega de proveedores está en 49.0 puntos, ocho meses en rojo) o una incertidumbre que congela las decisiones de operación. El personal ocupado, además, lleva seis meses por debajo del umbral.
El caso más grave es la Construcción. Su indicador de tendencia se hundió a 45.7 puntos —19 meses consecutivos de contracción— con un componente particularmente alarmante: el valor de las obras como subcontratista apenas alcanza 32.0 puntos, el nivel más bajo de toda la encuesta. Mientras tanto, el indicador de confianza del sector repuntó ligeramente a 48.1, pero sigue en zona pesimista. La fractura entre la realidad operativa y la percepción de futuro es aquí un abismo.
La fractura política, entendida como la divergencia entre la opinión sobre la empresa y sobre el país, se manifiesta con crudeza en el ICE de Servicios: aunque su tendencia es optimista (51.3 puntos), su confianza es la más baja de los cuatro sectores (48.1 puntos). Los directivos de servicios profesionales, transporte y alojamiento ven sus ingresos estables, pero califican la situación económica presente del país con 45.2 puntos y el momento para invertir con apenas 33.0. Es el retrato de un empresario que opera a corto plazo porque no confía en el mediano.
El riesgo es claro: sin confianza, cualquier choque externo puede volcar la tendencia. La diferencia mensual del IGOET fue de -1.3 puntos en abril, la caída más pronunciada en lo que va del año. La construcción sigue sin piso, la manufactura no traduce pedidos en producción y el comercio vio cómo sus ventas netas pasaron de 52.9 a 49.3 puntos en solo un mes. La opinión empresarial ya no es unánime: hay quienes aguantan y quienes se preparan para lo peor.
Fuente: INEGI. Encuesta Mensual de Opinión Empresarial (EMOE), 2026. Cifras desestacionalizadas. IGOEC e IGOET en puntos. Umbral de 50 = optimista/pesimista.

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