INEGI reporta contracción trimestral del PIB real mexicano (-0.6%) en enero-marzo 2026. Las secundarias caen 1.0% y las primarias 1.7%; solo servicios resisten con 1.1% anual. La economía real se estanca mientras los precios inflan el valor nominal.

Mexconomy — La economía mexicana inició 2026 con una contracción real que rompe dos años de estabilidad frágil. El Producto Interno Bruto (PIB) real desestacionalizado descendió 0.6% durante el primer trimestre respecto al trimestre anterior. En términos anuales, el crecimiento fue de apenas 0.4%, un ritmo insuficiente para generar empleo formal y bienestar sostenido, especialmente cuando se compara con la expansión nominal del 3.4% impulsada casi en su totalidad por el aumento de precios (3.1% del Índice de Precios Implícitos).

El desplome no es homogéneo. Las actividades primarias (agropecuarias) cayeron 1.7% respecto al cuarto trimestre de 2025, mientras que las secundarias —industria, construcción, minería y energía— retrocedieron 1.0%. Las terciarias, que concentran el 63.7% del valor agregado, bajaron 0.4% a tasa trimestral. La lectura anual no es más alentadora: las secundarias acumulan una caída real del 1.1% frente al mismo periodo de 2025, con la construcción desplomándose 0.7% y las industrias manufactureras un 2.0%. El informe del INEGI señala: “Las secundarias cayeron 1.1% en términos reales en el primer trimestre de 2026”.

El sector de la construcción se contrajo 0.7% anual, aunque su desplome trimestral fue más severo en términos desestacionalizados. Las industrias manufactureras sufrieron su peor trimestre en dos años: -2.0% interanual, arrastradas por la fabricación de equipo de transporte y de computación. La minería es la única excepción industrial con un crecimiento anual real del 2.6%, pero su peso en el PIB es marginal (3.4% del nominal). El comercio al por mayor, que había mostrado dinamismo en 2025, se desaceleró a una variación anual real de 1.9%, mientras que el comercio al por menor apenas creció 0.8%.

Los servicios de alojamiento y preparación de alimentos acumulan una caída anual real del 2.9%, evidenciando que el turismo y el consumo fuera del hogar aún no recuperan niveles prepandemia. En contraste, las actividades gubernamentales avanzaron 5.3% anual real, y los servicios de salud y asistencia social crecieron 3.3%. El sector de esparcimiento cultural y deportivo (71) aumentó 2.3% anual, aunque su base de comparación es baja. El INEGI aclara: “El PIB de las actividades terciarias incrementó 1.1% anual, mientras que las secundarias cayeron 1.1%”.

Estas cifras de PIB real contrastan con el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) de marzo de 2026, que mostraba un repunte mensual del 0.4% gracias a un alza atípica en servicios de esparcimiento y gobierno. Sin embargo, la lectura trimestral del PIB corrige esa euforia coyuntural: el primer trimestre en su conjunto terminó en terreno negativo, confirmando que el bache industrial no es un fenómeno de un mes sino una tendencia. El INEGI advierte que las cifras son preliminares y podrán ajustarse cuando se integren los datos revisados de 2024-2026.

México enfrenta una economía real estancada: el crecimiento anual del PIB real (0.4%) es el más bajo desde la salida de la pandemia, excluyendo los trimestres de crisis aguda. La brecha entre el crecimiento nominal (3.4%) y el real revela que los precios son el único motor del valor aparente de la economía. Sin una reactivación de la construcción y la manufactura —sectores que concentran empleos formales de calidad— el riesgo de una contracción prolongada es inminente.

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