El INEGI reporta 104.9 millones de usuarios de internet en Mexico en 2025, el 86.1% de la población. La brecha urbano-rural es de 13.7 puntos. Oaxaca y Chiapas tienen el menor acceso. El 78.3% de hogares ya cuenta con conexión.
Mexconomy — La conectividad digital en México alcanzó una nueva cuota histórica en 2025, aunque el avance sigue siendo una fotografía de las profundas desigualdades que atraviesan la economía real del país. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportó que 104.9 millones de personas de 6 años y más utilizaron internet, lo que equivale al 86.1% de la población. La cifra representa un incremento de 3.0 puntos porcentuales respecto a 2024 y un salto de 28.7 puntos desde 2015, cuando solo 57.4% de los mexicanos tenía acceso a la red. Sin embargo, este crecimiento se produce en un contexto de contracción económica: el Producto Interno Bruto (PIB) real cayó 0.6% en el primer trimestre de 2026, y el sector secundario —que concentra la industria y la construcción— se desplomó 1.0% en el mismo periodo, según el propio INEGI.
La brecha entre el campo y la ciudad se ha reducido de manera sostenida en la última década: pasó de 31.9 puntos porcentuales en 2017 a 13.7 puntos en 2025. En las zonas urbanas, 88.9% de la población es usuaria de internet, mientras que en el ámbito rural la proporción alcanza 75.2%, con un crecimiento anual de 6.7 puntos que supera al registrado en las ciudades. No obstante, las diferencias en el uso de servicios digitales estratégicos siguen siendo abismales. Los pagos vía internet presentan una brecha de 21.7 puntos entre el campo y la ciudad; las compras de productos o servicios, 20.9 puntos, y las operaciones bancarias en línea, 20.7 puntos. Esta disparidad limita la inclusión financiera y el comercio electrónico en las comunidades rurales, donde la economía depende de actividades primarias que, según el PIB trimestral, apenas crecieron 0.3% anual en términos reales.
La desigualdad se replica con crudeza a nivel estatal. Nuevo León (93.9%), Baja California (93.2%) y Quintana Roo (92.1%) encabezan el ranking de entidades con mayor porcentaje de usuarios de internet. En el extremo opuesto se encuentran Oaxaca (78.6%) y Chiapas (71.2%), estados que también registran los mayores rezagos en infraestructura productiva y los niveles más altos de pobreza. La misma jerarquía se observa en la disponibilidad de internet en los hogares: Ciudad de México (90.5%), Nuevo León (89.9%) y Baja California (89.1%) superan el 78.3% nacional, mientras que Veracruz (68.3%), Oaxaca (64.0%) y Chiapas (53.9%) se encuentran muy por debajo. El 21.7% de los hogares sin conexión —8.6 millones de viviendas— aduce principalmente falta de recursos económicos (12.1%) o desinterés (5.5%), lo que evidencia que la pobreza sigue siendo el principal obstáculo para la adopción digital.
El acceso a internet se concentra en el hogar (95.6% de los usuarios), y el teléfono celular inteligente es el dispositivo dominante, utilizado por 97.3% de los conectados. La computadora ha perdido relevancia: solo 36.2% de los usuarios se conecta mediante este equipo, una caída de 43.5 puntos porcentuales desde 2015. En contraste, el televisor inteligente (smart TV) se ha consolidado como el segundo equipo de conexión, con 50.0% de los usuarios, un aumento de 44.6 puntos en una década. La telefonía celular es utilizada por 84.6% de la población (103.2 millones de personas), y la brecha de género en este rubro se ha reducido a apenas 0.3 puntos porcentuales. Sin embargo, el uso de aplicaciones para jugar sigue siendo mayor entre los hombres (9.4 puntos de diferencia), mientras que las mujeres destacan en la edición de fotos y videos.
El comercio electrónico muestra una penetración modesta: solo 37.3% de los usuarios de internet reportó haber realizado compras en línea en 2025. Los productos más adquiridos son artículos de higiene personal (78.7%), artículos para el hogar (50.6%) y servicios de transporte por plataforma (38.2%). Este comportamiento contrasta con la caída del consumo privado documentada por Banco de México en su informe trimestral, y sugiere que el canal digital aún no logra compensar la debilidad de la demanda agregada. Además, la brecha en compras por internet entre zonas urbanas y rurales (20.9 puntos) limita el potencial de expansión del sector terciario, que en el PIB real de enero-marzo de 2026 creció apenas 1.1% anual.
La encuesta revela también la expansión de los dispositivos inteligentes en los hogares: 30.9% de las viviendas (12.3 millones) disponen de al menos uno, con un incremento de 4.9 puntos porcentuales en un año. Las bocinas o asistentes del hogar, los sistemas de videovigilancia y los dispositivos de entretenimiento son los más comunes. No obstante, la penetración de esta tecnología es muy desigual: mientras que en Nuevo León alcanza 42.9% y en Ciudad de México 41.3%, en Chiapas solo llega a 10.6%. La televisión sigue siendo casi universal (89.9% de hogares), pero el televisor inteligente ya está presente en 75.6% de los hogares con televisor, lo que facilita el acceso a contenidos de streaming (36.4% de los hogares). Esta modernización tecnológica, sin embargo, no se traduce en un mayor dinamismo productivo.

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