El IGAE creció 2.0% en mayo. Sin el campo (+8.7%), el número habría sido mucho menor. Pero la ENOE registró 403,000 plazas menos en agricultura ese mes. El ciclo primavera-verano no ha terminado. ¿Qué está midiendo exactamente el IGAE agrícola?
Mexconomy — El Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) de mayo de 2026 creció 2.0% anual. La noticia circuló como una señal positiva —y en parte lo es—. Pero hay un dato dentro de ese 2.0% que merece leerse con más cuidado del que suele recibir: el sector primario, que agrupa agricultura, ganadería, silvicultura y pesca, creció 8.7% anual en mayo. Es, por amplio margen, el sector de mayor crecimiento de toda la economía ese mes. Y es también, por razones que los datos permiten documentar, el sector cuyo comportamiento más interrogantes genera cuando se cruza con el resto del repositorio de información disponible.
La pregunta no es si el dato es falso. Es si el dato dice lo que parece decir.
El peso del campo en el agregado
Para entender por qué el sector primario importa tanto en el IGAE de mayo, conviene ver cuánto contribuyó cada sector al crecimiento total. En cifras originales, el IGAE creció 1.1% anual en mayo —la cifra desestacionalizada es 2.0%, que elimina efectos de calendario y estacionalidad—. Dentro de ese 1.1%, la contribución sectorial se distribuye de la siguiente manera:
Fuente: INEGI, IGAE mayo 2026, 23 de julio de 2026. Cifras originales. La contribución de cada sector al crecimiento total se estima con base en su participación en el valor agregado bruto total y su variación anual.
El sector primario creció 7.6% anual en cifras originales mientras el sector secundario —industria, manufactura, construcción— cayó 0.7% anual. Si el campo no hubiera crecido a ese ritmo, el IGAE total habría estado significativamente más cerca de cero o en terreno negativo. El crecimiento de mayo descansa, en una proporción determinante, en un solo sector.
Lo que tres indicadores dicen que no coincide
Aquí empieza el problema. Cuando un sector crece 8.7% anual, ese crecimiento debería confirmarse en otras fuentes de información que miden el mismo fenómeno desde ángulos distintos. En el caso de la agricultura de mayo de 2026, esa confirmación no aparece —o aparece con señales que apuntan en dirección contraria.
La primera contradicción es la más directa. La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de mayo de 2026 registró en el sector de agricultura, ganadería, silvicultura y pesca una pérdida neta de 403,000 plazas de trabajo respecto a mayo de 2025. Es la mayor caída de empleo de cualquier sector en ese mes. Una agricultura que creció 8.7% en producción pero perdió 403,000 trabajadores en el mismo período no es imposible —podría reflejar mecanización o concentración en cultivos de alta productividad—. Pero a esa escala, en un sector predominantemente manual como el campo mexicano, la divergencia es inusual y merece explicación que los boletines no ofrecen.
La segunda contradicción es de calendario. El ciclo agrícola primavera-verano en México —que concentra la producción de maíz, frijol, sorgo y otros granos básicos— no termina en mayo. Sus cosechas se registran principalmente entre agosto y octubre. El dato de mayo del IGAE agrícola estaría capturando producción del ciclo otoño-invierno, que incluye caña de azúcar, cítricos y algunos hortofrutícolas. El INEGI no desglosa qué cultivos específicos explican el +8.7% —y esa opacidad es relevante para evaluar si el dato anticipa o simplemente registra algo que ya ocurrió en meses previos.
La tercera contradicción viene de las Líneas de Pobreza. Si la agricultura rural hubiera experimentado un auge productivo genuino de 8.7% anual, cabría esperar que eso se reflejara en mayor disponibilidad y menores precios de alimentos básicos. Lo que los datos de junio muestran es diferente: la canasta alimentaria rural se normalizó —su variación anual convergió con la inflación general por primera vez en meses— pero esa convergencia no viene de una producción extraordinaria sino de la reversión del shock de precios del jitomate y los chiles que elevó artificialmente el costo de la canasta en abril y mayo. Como ilustra la siguiente gráfica, la brecha entre el costo de la canasta alimentaria rural y la inflación general se cerró en junio, pero por caída del numerador, no por alza del denominador:
Fuente: INEGI, Líneas de Pobreza, abril, mayo y junio de 2026. INEGI, Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), mismo período. La brecha es la diferencia en puntos porcentuales entre la variación anual de la LPEI rural y la variación anual del INPC general.
La canasta rural bajó de +8.3% en abril a +3.1% en junio. El INPC general bajó de +4.45% a +3.37%. Ambos cayeron —la convergencia es real—. Pero la causa fue la reversión de un shock agropecuario, no un auge productivo que haya abaratado estructuralmente los alimentos. Si la agricultura hubiera crecido 8.7% por mayor producción de cultivos básicos, esperaríamos ver esa presión a la baja en precios desde mayo, no como consecuencia de una corrección de precio del jitomate que el INPC ya venía registrando de forma independiente.
El patrón que se repite
Lo que ocurrió en mayo de 2026 no es la primera vez que el sector primario aparece como el factor que sostiene el IGAE en un período de debilidad industrial. Es un patrón recurrente en la economía mexicana que el Mexconomy MAP ha identificado en ciclos anteriores: cuando la manufactura cae y los servicios no alcanzan para compensar, la agricultura tiende a aparecer con crecimientos que el resto de los indicadores del campo no acompañan con la misma intensidad.
Esto no implica que los datos del IGAE sean incorrectos. El INEGI aplica metodologías rigurosas y las series son trazables. Lo que sí implica es que el sector primario tiene características metodológicas específicas —alta estacionalidad, dificultad de medición en tiempo real, dependencia de encuestas de superficie sembrada y rendimientos que se actualizan con rezago— que hacen que sus variaciones de corto plazo sean más volátiles y menos verificables que las del sector industrial. Cuando el IGAE agrícola sube 8.7% en mayo, la pregunta legítima no es "¿es falso?" sino "¿cuánto de eso se confirmará cuando lleguen las cifras definitivas de producción agrícola, que el SIAP publica con varios meses de rezago?"
Lo que el MAP lee — y lo que no revisa
El Mexconomy MAP v2.0 usa la variación de la Productividad Total de los Factores (PTF) manufacturera como el principal indicador del componente E(t) del modelo. El parámetro dominante del sistema es α₂ = 1.545, que mide el multiplicador de PTF sobre el empleo y el crecimiento estructural. Ese multiplicador opera principalmente sobre el sector secundario —manufactura e industria—, no sobre el primario.
Una agricultura que crece 8.7% mejora el IGAE y puede mejorar el ingreso de algunos productores rurales. Pero no mueve el parámetro α₂ del MAP de la misma forma que lo haría un crecimiento equivalente en manufactura. La restricción R5 del modelo —que exige que la variación de PTF sea no negativa— sigue violada mientras las industrias manufactureras registran −1.5% anual en mayo. El estimado central de M(2026e) = −1.38 no se revisa por el dato agrícola del IGAE.
La buena noticia del IGAE de mayo es real: la economía creció más de lo que el nowcast anticipaba, y dos meses consecutivos de aceleración son una señal que el MAP registra. Pero la lectura honesta de ese crecimiento exige señalar que descansa en un sector cuya expansión no se confirma en los indicadores de empleo ni de precios al productor agrícola, y que el ciclo que explicaría ese auge —la cosecha primavera-verano— todavía no ha terminado. La agricultura salvó el IGAE de mayo. Si también salvó la economía es una pregunta que los próximos datos tendrán que responder.
Fuente: INEGI, Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), Boletín 432/26, 23 de julio de 2026. INEGI, Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), Boletín 403/26, mayo de 2026. INEGI, Líneas de Pobreza (LP), Boletín 422/26, junio de 2026. INEGI, Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), junio de 2026. Mexconomy MAP — Modelo de Agregados y Prospectiva v2.0. © 2026 HCS | Laboratorio Mexconomy, www.mexconomy.com

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