En mayo de 2026, la construcción en Puebla crece en valor (10.6%) y empleo (8.2%), pero las remuneraciones medias reales caen 4.9% anual. La entidad supera la media nacional en generación de puestos, aunque a costa del salario.

Mexconomy — La recuperación del sector construcción en México, impulsada por un alza del 7.5 % anual en el valor de producción en mayo de 2026, no se replica de manera homogénea en las entidades. Puebla presenta el rostro contradictorio de ese repunte: crece en obra y empleo, pero sus trabajadores pierden poder adquisitivo en un contexto nacional donde los salarios reales mejoran.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Empresas Constructoras (ENEC) del INEGI, el valor de producción real en el estado avanzó un 10.6 % durante mayo respecto al mismo mes de 2025, superando el promedio nacional de 8.1 %. El personal ocupado total aumentó un 8.2 % y las horas trabajadas un 5.2 %, mientras que en el conjunto del país el empleo apenas creció 0.3 % y las horas se contrajeron 0.1 %. Puebla, al menos en volumen, se mueve a contracorriente de la inercia nacional.

El problema emerge en la remuneración. Las remuneraciones medias reales en Puebla cayeron un 4.9 % en la comparación anual, un dato que contrasta de forma brutal con el incremento del 3.6 % registrado a nivel nacional. Mientras el obrero promedio en México ganó más en términos reales, el poblano vio reducido su salario. Esta caída ocurre a pesar de que el índice de valor de producción poblano (50.0 sobre la base 2018) es uno de los más bajos del país, apenas la mitad del promedio nacional (84.5), lo que sugiere que el crecimiento parte de un piso extremadamente deteriorado.

El comportamiento poblano se distancia del de sus vecinos. Tlaxcala, con un crecimiento explosivo del 283.6 % en valor, destruye empleo (-17 %), mientras que Veracruz crece en ambos rubros con un alza salarial moderada. Puebla, en cambio, prioriza la generación de puestos —supera ampliamente la media en creación de empleo— pero lo hace a expensas del costo laboral. El dato apunta a una estrategia de obra intensiva en mano de obra no calificada, probablemente vinculada a vivienda social o mantenimiento urbano, que no logra elevar la productividad ni el ingreso del trabajador.

La paradoja poblana deja una lección incómoda: el crecimiento del valor y el empleo no garantiza la mejora de las condiciones de vida. Si la tendencia se mantiene, el estado consolidará un modelo de construcción extensivo, con más obreros pero peor pagados, que profundiza la precariedad sin resolver el rezago histórico en infraestructura productiva. La recuperación, para ser genuina, necesita que el salario acompañe al ladrillo.

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