Datos recientes del Banco de México señalan que en la región Centro —que incluye Puebla— la demanda de crédito hipotecario crece y las condiciones se relajan. En contraste, las PyMEs no muestran dinamismo. La banca mantiene cautela ante la alta informalidad y la debilidad del empleo formal.

Mexconomy — El mercado crediticio en la región Centro de México, que incluye a Puebla, mostró en el segundo trimestre de 2026 una demanda creciente de crédito hipotecario y de empresas grandes, pero las pequeñas y medianas empresas siguen rezagadas, según la Encuesta sobre Condiciones Generales y/o Estándares en el Mercado de Crédito Bancario (EnBan), publicada el 7 de agosto por el Banco de México. En la región Centro —que abarca Querétaro, Estado de México, Ciudad de México, Morelos, Hidalgo, Tlaxcala y Puebla— los bancos con mayor participación reportaron una demanda de crédito hipotecario con un índice de 0.10 en el trimestre, y anticipan un aumento adicional de 0.10 para los próximos meses. Las condiciones de aprobación se relajaron, con un índice de 0.13 para los grandes bancos, y se espera un relajamiento adicional de 0.08. Este comportamiento contrasta con la debilidad del sector de la construcción residencial en Puebla, que según el IMFBCF de mayo cayó 5.4% anual, lo que sugiere que la demanda de crédito hipotecario aún no se traduce en una mayor actividad constructora, pero anticipa una posible recuperación si las tasas de interés comienzan a descender.

Las empresas grandes no financieras de la región Centro también mostraron un aumento en la demanda de crédito, con índices de 0.17 tanto para el trimestre como para las expectativas del próximo, según los bancos con mayor participación. Este dinamismo está vinculado a la necesidad de capital de trabajo y a la inversión en infraestructura, consistente con el repunte de la construcción en el IMAI de junio (+3.0% mensual). Sin embargo, para las PyMEs —que en Puebla representan la mayor parte del tejido productivo— no se registraron cambios significativos en la demanda ni en las condiciones de aprobación, y no se esperan mejoras en el corto plazo. Esta falta de dinamismo es preocupante, ya que las PyMEs son el principal generador de empleo en el estado, y su estancamiento crediticio limita su capacidad para invertir y crecer, en un contexto donde la economía poblana ya enfrenta una tasa de informalidad del 70.9% y una caída del empleo formal del 1.1% anual, según el IGPERSE.

Las condiciones de aprobación del crédito en la región Centro muestran un comportamiento mixto. En el segmento de crédito hipotecario, los grandes bancos han relajado sus estándares, lo que ha permitido un mayor acceso a financiamiento para la vivienda. Sin embargo, en el segmento de crédito de nómina, los bancos con mayor participación reportaron un estrechamiento, lo que refleja una mayor cautela ante el riesgo de impago en un entorno de empleo formal débil. La tasa de desocupación en Puebla es del 1.8% (baja en términos relativos), pero la alta informalidad y las condiciones críticas de ocupación (38.5% a nivel nacional) limitan la capacidad de pago de los hogares, lo que explica la prudencia de los bancos. La ENOE de junio mostró que la ocupación en comercio y servicios, que son los sectores que más emplean en Puebla, ha caído, lo que reduce la base de clientes potenciales para el crédito al consumo.

La percepción de los bancos sobre la calidad de la cartera en la región Centro es de estabilidad, aunque con riesgos a la baja. A nivel nacional, el 100% de los bancos con mayor participación espera que la calidad de la cartera de empresas grandes permanezca sin cambios, pero el 33.3% anticipa un deterioro moderado en PyMEs y el 33.3% en consumo. En el caso de los bancos con menor participación, el 69.6% espera estabilidad en empresas grandes, pero el 21.7% anticipa deterioro en PyMEs y el 5.9% en consumo. Para Puebla, donde las PyMEs son la columna vertebral de la economía, este riesgo de deterioro es especialmente relevante, ya que podría traducirse en un menor acceso al crédito para las empresas más pequeñas, que ya enfrentan dificultades para financiarse en un entorno de tasas de interés elevadas (la tasa de referencia de Banxico se mantiene en 6.50%).

El panorama crediticio en Puebla refleja una economía que se está recuperando de manera desigual. La demanda de crédito hipotecario y de grandes empresas es positiva, pero las PyMEs siguen siendo el eslabón débil. La encuesta sugiere que el crédito está fluyendo hacia los sectores más dinámicos y menos riesgosos, pero no está llegando con la misma intensidad a las empresas más pequeñas y a los hogares de menores ingresos. La política monetaria restrictiva, aunque necesaria para controlar la inflación, limita la capacidad de los bancos para expandir el crédito a los segmentos más vulnerables. Si la inflación continúa desacelerándose, Banxico podría iniciar un ciclo de recortes de tasas hacia finales de año, lo que estimularía la demanda de crédito en todos los segmentos. Sin embargo, la incertidumbre sobre el empleo formal y la informalidad podrían moderar este impulso. La EnBan del segundo trimestre de 2026 es una señal de que el crédito en Puebla está mejorando, pero aún hay desafíos estructurales que superar para que las PyMEs y los hogares más vulnerables puedan acceder a financiamiento en condiciones favorables.

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