El déficit del Gobierno Federal alcanzó 814.6 mil millones de pesos en el primer semestre de 2026, mientras Pemex y CFE registraron superávits históricos. El costo financiero de la deuda, de 693.5 mil millones, explica la diferencia entre el superávit primario y el déficit presupuestario final.
Mexconomy Pro — Las finanzas públicas de México cerraron el primer semestre de 2026 con un déficit presupuestario de 578.9 mil millones de pesos, según los datos oficiales de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Esta cifra, sin embargo, oculta una dinámica institucional compleja: mientras el Gobierno Federal acumuló el mayor desbalance registrado en el periodo reciente, las empresas productivas del Estado —Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad— lograron revertir sus resultados negativos y aportar superávits que compensaron parcialmente la caída de las arcas centrales.
El balance del Gobierno Federal alcanzó un rojo de 814.6 mil millones de pesos, lo que representa un incremento real de 27.3 por ciento respecto al mismo lapso de 2025. Esta cifra concentra prácticamente la totalidad del déficit del sector público presupuestario. La SHCP atribuye este desbalance a un mayor gasto en programas prioritarios y al impacto del servicio de la deuda, aunque los datos disponibles permiten profundizar en las causas estructurales que explican esta concentración del déficit.
Frente a este panorama, el desempeño de las empresas públicas ofrece un contraste notable. Pemex registró un superávit de 51.7 mil millones de pesos, revirtiendo el déficit que había presentado en el primer semestre de 2025. La SHCP señala que este cambio se debe a una mayor eficiencia operativa y a los efectos de la política de estabilización de precios de los combustibles. Por su parte, la CFE reportó un superávit de 47.4 mil millones de pesos, con un crecimiento real de 270.7 por ciento, el más alto entre todas las entidades del sector público, impulsado por menores costos de generación y una mayor demanda de energía eléctrica.
La lectura de estos balances debe incorporar un elemento de política fiscal que no aparece en los números agregados: el Gobierno Federal ha asumido pasivos de Pemex mediante inyecciones de capital, transferencias extraordinarias y la absorción de obligaciones financieras. Esta maniobra contable permite mejorar el balance de la paraestatal y preservar su calificación crediticia, pero profundiza el déficit del gobierno central. El superávit de Pemex, por tanto, no refleja exclusivamente una mejora autónoma de su eficiencia, sino también el traslado de carga financiera al Estado. Este mecanismo, documentado por la SHCP en comunicados previos, es clave para interpretar la paradoja de un gobierno federal cada vez más endeudado mientras sus empresas públicas muestran resultados positivos.
Los organismos de control presupuestario directo, encabezados por el IMSS y el ISSSTE, también contribuyeron al equilibrio del sector con un superávit conjunto de 136.5 mil millones de pesos. El IMSS aportó 127.9 mil millones, aunque con una disminución real de 12.6 por ciento, mientras que el ISSSTE sumó 8.5 mil millones, con una contracción de 65.4 por ciento. Estos resultados reflejan la estabilidad financiera de los institutos de seguridad social, a pesar del incremento en el gasto en pensiones reportado por la dependencia.
El balance primario, que excluye el pago de intereses de la deuda, se mantuvo en terreno positivo con 114.6 mil millones de pesos, superando ampliamente el déficit programado de -0.4 mil millones. Este indicador evidencia que, antes de enfrentar el costo financiero de los pasivos acumulados, los ingresos del sector público fueron suficientes para cubrir el gasto primario. Sin embargo, el costo del servicio de la deuda —693.5 mil millones de pesos— transformó ese superávit en un déficit neto de 578.9 mil millones, lo que sitúa al pago de intereses como el factor determinante del desbalance fiscal. La SHCP destacó que el déficit observado fue 358 mil millones inferior al programa, lo que refleja un mejor desempeño de lo esperado en la conducción de la política hacendaria.
La composición del déficit por entidad, el contexto de la asunción de deuda de Pemex y la persistencia de un balance primario positivo sugieren que el problema fiscal no es generalizado, sino que se concentra en la administración central y en el creciente peso de los compromisos financieros del Estado. Mientras Pemex y CFE consolidan su recuperación financiera —aunque con el respaldo implícito del gobierno federal—, el Gobierno Federal enfrenta el reto de contener su gasto sin afectar las prioridades sociales, en un entorno de estancamiento de la recaudación tributaria que será analizado en la siguiente entrega de esta serie.
México Finanzas Públicas
primer semetres 2026
| Concepto | Saldo (millones de pesos) | Variación real vs. 2025 |
|---|---|---|
| Balance presupuestario | -578,901.3 | 19.5% |
| Balance primario | 114,569.3 | -51.3% |
| Gobierno Federal | -814,635.1 | 27.3% |
| Organismos públicos (IMSS e ISSSTE) | 136,537.2 | -20.2% |
| Pemex | 51,715.2 | n.s. |
| CFE | 47,481.4 | 270.7% |
| Costo financiero | 693,470.6 | -4.8% |

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