El mercado laboral formal mexicano llegó en julio a un nuevo máximo para ese mes, pero detrás de la cifra récord aparece una señal menos alentadora: la creación de puestos perdió fuerza durante el último año.

Mexconomy — Al 31 de julio, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) registró 22 millones 760 mil 154 puestos de trabajo, la cuarta cifra más alta de toda la serie histórica y la mayor para un mes de julio. De ellos, 19 millones 797 mil 516 son permanentes, equivalente a 87 por ciento del total. En lo que va de 2026 se han generado 243 mil 78 puestos, y 95.4 por ciento corresponde a empleos permanentes. La fotografía oficial, por tanto, muestra un mercado laboral formal que conserva una dimensión sin precedente.

El récord no oculta la desaceleración

El problema aparece cuando el dato se observa como flujo y no solamente como acumulado. En julio se perdieron 19 mil 550 puestos respecto de junio, una reducción mensual de 0.1 por ciento. El IMSS atribuye parte del comportamiento a la estacionalidad asociada con el fin del ciclo escolar y al descenso del ciclo agrícola, una explicación plausible para el movimiento mensual, pero insuficiente para explicar por sí sola la trayectoria anual.

La diferencia con apenas un mes antes resulta más significativa. En junio, el IMSS reportaba 454 mil 38 puestos adicionales en los doce meses previos, equivalentes a un crecimiento anual de 2 por ciento. En julio, el incremento interanual cayó a 326 mil 987 puestos y 1.5 por ciento. El mercado laboral, entonces, no está retrocediendo en términos absolutos; está avanzando a menor velocidad.

La comparación histórica refuerza la advertencia. En julio de 2023 se habían agregado alrededor de 806 mil puestos respecto de julio de 2022; un año después fueron cerca de 447 mil. En julio de 2025 el aumento interanual se redujo a apenas 101 mil, antes de recuperarse hasta los 327 mil actuales. El dato de 2026 representa una mejoría respecto del año anterior, pero todavía está lejos de los ritmos observados antes de la fuerte desaceleración.

La fractura entre el récord y el ritmo

La política laboral enfrenta así una paradoja: hay más empleo formal que nunca para un mes de julio, pero el motor de expansión no tiene la misma potencia. Además, el crecimiento está concentrado: transportes y comunicaciones aumentaron 7.5 por ciento anual, el sector extractivo 4.3 por ciento y los servicios sociales y comunales 3.3 por ciento, mientras otras actividades presentan avances mucho más modestos e incluso retrocesos.

El riesgo no es el récord, sino confundirlo con dinamismo. Si la economía necesita cada vez más tiempo para incorporar nuevos trabajadores al sector formal, el máximo histórico puede convertirse en una fotografía estática: un volumen elevado de empleo acompañado por una capacidad decreciente para generar nuevas plazas. El desafío para la política económica ya no consiste únicamente en preservar los 22.7 millones de puestos existentes, sino en recuperar una velocidad de creación capaz de sostener el crecimiento de la población económicamente activa.

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