El salario base de cotización registrado ante el IMSS alcanzó en julio su máximo histórico, una señal que en principio confirma la recuperación del ingreso formal. Pero el dato salarial cuenta una historia distinta a la del empleo: mientras las plazas crecen lentamente, el ingreso registrado mantiene una trayectoria ascendente.
Mexconomy — Al cierre de julio, el salario base de cotización promedio llegó a 673.9 pesos diarios, el nivel más alto para cualquier mes desde que existe registro. El IMSS reportó además un incremento nominal anual de 42.4 pesos, considerado el quinto mayor aumento para un julio. La cifra se presenta en un momento en que el número de puestos afiliados apenas creció 1.5 por ciento anual.
El ingreso avanza más rápido que las plazas
La primera lectura es favorable. El salario registrado ante el Seguro Social mantiene una tendencia ascendente incluso cuando la creación de empleo se enfría. En junio de 2026 había alcanzado 669.1 pesos diarios; un mes después aumentó otros 4.8 pesos. En términos laborales, significa que el mercado formal no solamente conserva puestos, sino que la remuneración promedio sobre la que se cotiza ante el IMSS continúa elevándose.
Pero el dato requiere una precisión fundamental: salario base de cotización no significa necesariamente salario real recibido por cada trabajador. Es la cantidad con la que el patrón registra al trabajador ante el Seguro Social y puede diferir del salario efectivo.
Además, la comparación histórica exige cautela. El propio IMSS reportó para julio de 2025 un salario base promedio de 614.3 pesos. El comunicado de julio de 2026, sin embargo, señala que el incremento anual fue de 42.4 pesos, una diferencia que implicaría una base comparativa distinta. Esa divergencia obliga a utilizar las series estadísticas descargables del Instituto antes de calcular una tasa interanual propia.
La fractura está en el poder adquisitivo
El problema económico aparece un paso después. Un salario nominal récord no garantiza por sí mismo una mejora equivalente en el bienestar de los trabajadores. Para determinar cuánto ganó realmente el trabajador formal habría que descontar la inflación y observar el comportamiento del salario real.
La paradoja resulta evidente: el empleo formal crece 1.5 por ciento anual, mientras el salario base continúa alcanzando máximos históricos. La economía está incorporando trabajadores a un ritmo moderado, pero el ingreso registrado de quienes permanecen dentro del sistema aumenta con mayor intensidad. Esto puede reflejar mejoras salariales, cambios en la composición del empleo, modificaciones en los puestos registrados o una combinación de estos factores.
La política laboral enfrenta así una prueba distinta a la del simple récord. No basta con que suba el salario promedio registrado; importa quién recibe ese aumento, cuánto conserva después de la inflación y qué proporción de los nuevos empleos alcanza esos niveles de remuneración. Mientras el IMSS exhibe un máximo de 673.9 pesos diarios, el mercado laboral muestra una expansión mucho más lenta. El verdadero desafío consiste en determinar si ambos fenómenos representan una mejora generalizada del trabajo formal o una economía que eleva el ingreso de una parte de sus trabajadores mientras reduce su capacidad para crear nuevas plazas.

0 Comentarios