El SIC del INEGI muestra al Indicador Coincidente en 99.8 puntos en mayo y al Adelantado en 100.8 en junio. La recuperación económica se mantiene, pero el ritmo de crecimiento se modera ante la debilidad del empleo formal, la inversión y el consumo.
Mexconomy — La economía mexicana mantiene su rumbo de recuperación, pero las señales de desaceleración comienzan a aparecer en el horizonte. El Sistema de Indicadores Cíclicos (SIC), publicado este 4 de agosto por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), reportó que el Indicador Coincidente —que refleja el estado general de la economía— se ubicó en 99.8 puntos en mayo de 2026, con un incremento mensual de 0.03 puntos. Por su parte, el Indicador Adelantado, que anticipa los puntos de giro de la actividad económica, alcanzó 100.8 puntos en junio, con un avance de 0.04 puntos. Aunque ambos indicadores se mantienen en terreno positivo, el ritmo de crecimiento del Adelantado se ha desacelerado: pasó de +0.05 puntos en abril y mayo a +0.04 en junio, lo que sugiere que el impulso de la economía podría moderarse en los próximos meses.
El Indicador Coincidente ha mostrado una mejora constante desde octubre de 2025, impulsado por el comportamiento del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) y la actividad industrial, que contribuyeron con 0.14 y 0.10 puntos, respectivamente. Sin embargo, el consumo interno y el empleo formal siguen siendo los puntos débiles: los ingresos por suministro de bienes al por menor cayeron 0.04 puntos, y los asegurados permanentes en el IMSS descendieron 0.03 puntos. La tasa de desocupación urbana, que es un componente inverso, aumentó 0.15 puntos, reflejando el deterioro del mercado laboral en las ciudades. Este comportamiento es consistente con la caída del empleo formal reportada por el Índice Global de Personal Ocupado (IGPOSE), que en mayo mostró una contracción anual de 1.3%.
El Indicador Adelantado, aunque sigue por arriba de su tendencia de largo plazo (100 puntos), ha perdido dinamismo. En junio, su avance fue impulsado por el Índice S&P 500 (+0.10 puntos) y por la tendencia del empleo en las manufacturas (+0.09 puntos), pero estos factores positivos fueron contrarrestados por la caída de la confianza empresarial para invertir (-0.03 puntos), el descenso del índice bursátil mexicano en términos reales (-0.05 puntos) y la reducción de la tasa de interés interbancaria de equilibrio (-0.08 puntos). La apreciación del tipo de cambio real (+0.03 puntos) ofreció un alivio, pero no fue suficiente para mantener el ritmo de meses anteriores. La desaceleración del Indicador Adelantado anticipa que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), que en el segundo trimestre alcanzó 1.5% trimestral y 2.1% anual, podría moderarse en la segunda mitad del año.
El contraste entre la recuperación del PIB y la debilidad de los componentes del SIC es revelador. El crecimiento económico sigue dependiendo del sector primario (7.3% anual) y del gasto público, mientras que la industria y los servicios privados no generan el empleo formal ni la inversión necesarios para sostener la demanda interna. La confianza del consumidor (45.0 puntos en julio) sigue en territorio pesimista, y las condiciones críticas de ocupación (38.5%) y la informalidad (55.0%) persisten en niveles elevados. El superávit comercial (4,090 mdd en junio) y la apreciación del peso han contribuido a la estabilidad macroeconómica, pero el Indicador Adelantado sugiere que estos factores externos no serán suficientes para compensar la debilidad interna. La inversión privada, medida por las importaciones de bienes de capital, creció apenas 8.8% en junio, y la formación bruta de capital fijo sigue siendo insuficiente.
El SIC es un termómetro objetivo que complementa las cifras oficiales y ofrece una lectura más matizada de la coyuntura. Mientras el gobierno destaca el crecimiento del PIB y la estabilidad de la deuda (51% del PIB), los indicadores cíclicos muestran que la economía aún no recupera su tendencia de largo plazo y que los riesgos a la baja están presentes. El Indicador Adelantado desacelerado es una señal de que la recuperación podría perder fuerza si no se reactiva la inversión y el empleo formal. La política fiscal expansionista, con un gasto social récord (9.7% real anual), ha sostenido el consumo y la confianza, pero el déficit presupuestario creciente (19.5% real anual) y la caída del ISR (-6.2% real) limitan el margen de maniobra. El SIC de junio es un recordatorio de que la economía mexicana avanza, pero a paso lento y con obstáculos que no deben subestimarse.

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