El INPC de julio de 2026 registra una inflación general de 3.12%, dentro del rango objetivo del Banco de México por segundo mes consecutivo. La subyacente se modera a 3.95%, pero sigue siendo el principal desafío ante un consumo débil y empleo formal frágil.

Mexconomy — El control de la inflación en México alcanzó un hito importante en julio, aunque la persistencia de los precios subyacentes y la debilidad de la economía mantienen la cautela. El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), publicado este 7 de agosto por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), se ubicó en 145.169 puntos (base segunda quincena de julio de 2018=100), con una variación mensual de apenas 0.03% y una inflación anual de 3.12%. Esta cifra se sitúa dentro del rango objetivo de Banxico (3% ± 1 punto porcentual) por segundo mes consecutivo, después de que en junio la inflación general fuera de 3.37%. El descenso se debe principalmente a la caída de los precios de frutas y verduras (-3.11% mensual), que compensaron los aumentos en servicios y mercancías. Sin embargo, la inflación subyacente, que excluye los productos más volátiles, se mantiene en 3.95% anual, una tasa que, aunque en descenso, sigue por encima del objetivo y refleja rigideces estructurales en la economía.

La inflación subyacente es el termómetro más fiable de las presiones de demanda. En julio, los precios de las mercancías crecieron 0.19% mensual y 3.52% anual, mientras que los servicios aumentaron 0.26% mensual y 4.36% anual. Este comportamiento es consistente con la debilidad del consumo privado: el Indicador Mensual del Consumo Privado (IMCP) de mayo mostró un crecimiento de apenas 0.1% mensual y 2.6% anual, con una contracción de los servicios nacionales (-0.1% anual). La inflación de servicios, que incluye vivienda, educación, restaurantes y transporte, se mantiene elevada porque los ajustes de precios en estos sectores son inerciales y no responden rápidamente a la debilidad de la demanda. El alza en la vivienda propia (0.26% mensual, 3.62% anual) y en las loncherías y taquerías (0.37% mensual) son ejemplos de esta rigidez. El Banxico ha señalado que la inflación subyacente es el principal obstáculo para una relajación más rápida de la política monetaria, y su descenso gradual es un factor clave para futuros recortes de la tasa de referencia (actualmente en 6.50%).

La inflación no subyacente, en cambio, se comportó a la baja en julio, con una caída mensual de 0.67% y una tasa anual de 0.29%. El descenso de las frutas y verduras (-3.11% mensual) fue el principal factor, impulsado por la normalización de la oferta agrícola tras las afectaciones climáticas del primer trimestre. En contraste, los precios de los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno apenas variaron (-0.01% mensual), con las tarifas autorizadas (electricidad, gas, agua) creciendo 0.21% mensual y 6.98% anual, reflejando los ajustes regulatorios. El gas doméstico LP, que había tenido alzas importantes en meses anteriores, cayó 1.00% en julio, contribuyendo a la moderación de la inflación. La canasta de consumo mínimo, que mide los precios de los productos básicos para la población de menores ingresos, tuvo una caída mensual de 0.08% y una inflación anual de 2.73%, por debajo del promedio general, lo que alivia la presión sobre los hogares más vulnerables.

La inflación moderada es un alivio para el poder adquisitivo de los hogares, pero no resuelve los problemas estructurales de la economía. El empleo formal sigue contrayéndose (-1.3% anual en el IGPOSE de mayo), la inversión privada cae (-1.9% en el acumulado enero-mayo) y la confianza del consumidor (45.0 puntos en julio) sigue en territorio pesimista. La inflación baja en un contexto de estancamiento del consumo y debilidad del empleo formal es consistente con la teoría económica: la demanda interna no está generando presiones inflacionarias, y la moderación de los precios se debe más a factores de oferta (frutas y verduras) que a un auge del consumo. El Banxico ha mantenido su postura cautelosa, y aunque la inflación general está dentro del rango objetivo, la subyacente sigue siendo un obstáculo para una política monetaria más expansiva. El mercado laboral, con una informalidad del 55.0% y condiciones críticas de ocupación del 38.5%, no está generando los ingresos que permitan a los hogares consumir con confianza, lo que limita el potencial de crecimiento de la economía.

El panorama regional muestra contrastes importantes. Morelos (+0.90%), Sinaloa (+0.45%) y Baja California Sur (+0.30%) registraron las mayores alzas mensuales, mientras que Chiapas (-0.35%), Guerrero (-0.35%) y Tlaxcala (-0.27%) tuvieron caídas de precios. Estas diferencias reflejan la heterogeneidad en las canastas de consumo y en la incidencia de los precios agropecuarios y energéticos. La inflación en Puebla (-0.23%) y el Estado de México (-0.18%) fue negativa, lo que podría estar relacionado con una menor demanda en estas entidades, que son las más pobladas del país. La Secretaría de Hacienda reportó que la recaudación del IVA creció 10.6% real en el primer semestre, pero este aumento se debe a la fiscalización, no a un auge del consumo, como lo confirma la debilidad de la confianza del consumidor. La inflación de julio es un dato positivo, pero no debe interpretarse como una señal de que la economía está en plena recuperación: la baja inflación es un reflejo de una demanda interna frágil, no de un crecimiento robusto.

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