El IMFBCF del INEGI muestra una caída mensual de 0.4% en la inversión fija durante mayo de 2026. La construcción residencial se desploma 7.9% mensual, mientras la inversión pública crece 19.7% anual. La maquinaria importada repunta 8.9% pero la nacional cae 7.7%.

Mexconomy — La inversión productiva en México mostró un comportamiento mixto en mayo, con una caída mensual que revela la fragilidad del sector construcción y una recuperación anual impulsada por el gasto público y la maquinaria importada. El Indicador Mensual de la Formación Bruta de Capital Fijo (IMFBCF), publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), se ubicó en 107.1 puntos (base 2018=100) en el quinto mes de 2026, con un descenso desestacionalizado de 0.4% respecto a abril y un crecimiento anual de 2.4%. La inversión en construcción, que representa más de la mitad de la formación bruta de capital, cayó 2.4% mensual y creció apenas 2.0% anual, con la construcción residencial desplomándose 7.9% en el mes y 5.4% anual. En contraste, la maquinaria y equipo aumentó 1.5% mensual y 2.5% anual, impulsada por las importaciones (+8.9% anual), mientras que la maquinaria nacional se contrajo 7.7% anual.

El desplome de la construcción residencial es la señal más alarmante del reporte. La caída de 7.9% mensual y 5.4% anual refleja la debilidad del mercado inmobiliario, afectado por las altas tasas de interés (que Banxico mantuvo en 6.50% tras una pausa en los recortes) y la contracción del empleo formal que reduce la capacidad de los hogares para adquirir vivienda. Esta tendencia es consistente con la caída de la confianza del consumidor (45.0 puntos) y la propensión a comprar bienes duraderos (31.1), que incluye la vivienda. En contraste, la construcción no residencial creció 3.3% mensual y 11.8% anual, impulsada por proyectos de infraestructura pública, como los de salud y educación que la SHCP reportó con aumentos de 218.5% y 17.6% en junio, respectivamente. La inversión pública total creció 19.7% anual en mayo, mientras la privada cayó 1.3%, evidenciando que el Estado está compensando la retirada de la inversión privada.

El comportamiento de la maquinaria y equipo confirma la dependencia de México de los bienes importados para la inversión productiva. La maquinaria importada creció 8.9% anual y 5.6% en el acumulado enero-mayo, impulsada por la apreciación del tipo de cambio (2.6% en el segundo trimestre) que abarata los equipos extranjeros. Sin embargo, la maquinaria nacional cayó 7.7% anual y 9.8% en el acumulado, reflejando la debilidad de la industria manufacturera nacional de bienes de capital, que no logra competir en precio o calidad con los importados. Esta tendencia es consistente con la caída de las exportaciones manufactureras no automotrices (48.8% en junio) que incluyen maquinaria, y con la contracción del empleo formal en el sector industrial (-1.1% en el IGPERS). La inversión privada en maquinaria y equipo cayó 1.4% anual, mientras la pública creció 5.6%, confirmando que el sector privado está posponiendo o reduciendo sus planes de expansión.

El desempeño de la inversión fija en mayo tiene implicaciones directas para el crecimiento del PIB. La formación bruta de capital fijo es un componente clave de la demanda agregada, y su estancamiento (-0.5% en el acumulado enero-mayo) sugiere que el crecimiento del segundo trimestre (1.5% trimestral, 2.1% anual) está siendo impulsado más por el consumo y el gasto público que por la inversión productiva. La caída de la inversión privada (-1.9% acumulado) contrasta con el superávit comercial (4,090 mdd en junio) y la apreciación del peso, que deberían incentivar la inversión, pero la incertidumbre por la revisión del T-MEC y la volatilidad global están frenando las decisiones de gasto de capital. La SHCP reportó que la inversión física del gobierno aumentó 56.2% en junio, pero este repunte es insuficiente para compensar la debilidad estructural de la inversión privada, que ha estado en declive desde 2023.

El IMFBCF de mayo confirma que la inversión en México sigue atrapada en un círculo vicioso: la baja inversión privada reduce la productividad y el empleo formal, lo que limita el consumo y la demanda de vivienda, lo que a su vez desincentiva la inversión en construcción residencial. La dependencia de la maquinaria importada y del gasto público son síntomas de una economía que no logra generar su propio dinamismo. El Indicador Adelantado del SIC ha desacelerado su crecimiento, lo que anticipa una posible moderación del crecimiento en los próximos meses. Sin una reactivación de la inversión privada, especialmente en construcción y maquinaria nacional, la economía mexicana seguirá dependiendo de factores externos y del gasto público para crecer, lo que limita su potencial de desarrollo sostenible. El reto para la política económica es claro: generar certidumbre y condiciones que incentiven la inversión productiva, para que el crecimiento no dependa solo del consumo y del gasto del gobierno.

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