El consumo privado cayó 0.4% mensual en junio, mientras la inversión privada acumula una contracción de 0.7% en el semestre. La construcción repunta 3.5% mensual impulsada por obra pública, pero la demanda interna muestra signos de fatiga.

Mexconomy — La demanda interna de México mostró signos de fatiga en junio, con una caída del consumo privado y una inversión que apenas logra mantenerse a flote gracias al gasto público. El Indicador Mensual del Consumo Privado (IMCP) cayó 0.4% mensual en junio y creció solo 1.6% anual, según el INEGI, revirtiendo la tendencia positiva de los meses anteriores. El consumo de bienes nacionales retrocedió 0.9% mensual, y el de bienes importados cayó 1.4%, lo que refleja una contracción generalizada del gasto de los hogares. La Formación Bruta de Capital Fijo (IMFBCF) creció 1.3% mensual y 5.9% anual en junio, impulsada por la construcción (+3.5% mensual, +8.8% anual), pero la inversión privada acumula una caída de 0.7% en el primer semestre, mientras la inversión pública crece 10.9% en el mismo periodo.

La caída del consumo privado en junio es la primera contracción mensual del año y confirma la desaceleración anticipada por el Indicador Oportuno del Consumo Privado (IOCP), que estimó un crecimiento anual de 2.5% para junio, mientras el dato observado fue de 1.6%. El consumo de servicios nacionales creció apenas 0.3% anual, y el de bienes nacionales 1.2%, muy por debajo del crecimiento de los bienes importados (1.7% anual). La debilidad del consumo nacional refleja la contracción del empleo formal (-1.5% anual en el IGPERS) y el aumento de la informalidad (56.2%), que limitan el ingreso disponible de los hogares. El consumo de bienes duraderos importados, que había crecido 29.2% anual en junio, es un síntoma de la preferencia por productos extranjeros ante la debilidad de la oferta nacional.

La inversión, por su parte, muestra un comportamiento dual. La construcción residencial repuntó 7.3% mensual y 6.7% anual, y la no residencial creció 10.6% anual, impulsadas por la inversión pública en infraestructura y por proyectos de edificación comercial. Sin embargo, la maquinaria y equipo cayó 1.1% mensual, con la maquinaria nacional retrocediendo 3.4% anual y la importada creciendo 6.2% anual. La inversión privada en maquinaria y equipo acumula una caída de 3.2% en el semestre, mientras la pública crece 5.6%. La inversión como porcentaje del PIB se mantiene en 21.2%, su nivel más bajo desde 2021, lo que confirma que la economía se está descapitalizando. La inversión pública está sosteniendo la construcción, pero no es suficiente para compensar la retirada del sector privado.

La divergencia entre el consumo y la inversión tiene implicaciones profundas para el crecimiento futuro. El consumo privado, que representa el 68.5% de la demanda interna (según el PIB por el método del gasto), está perdiendo impulso por la precariedad laboral y la caída del ingreso real. La inversión, que es el motor del crecimiento a largo plazo, se contrae en su componente privado, lo que limita la capacidad de la economía para expandir su base productiva. La construcción residencial, que es un termómetro de la confianza de los hogares, muestra un repunte, pero su sostenibilidad es dudosa si el empleo formal no se recupera y las tasas de interés se mantienen elevadas (6.50% según Banxico). La construcción no residencial, impulsada por el gasto público, podría frenarse si el déficit fiscal obliga a recortar la inversión.

El debilitamiento del consumo y la inversión privada es consistente con la desaceleración del crecimiento económico en el segundo semestre. El Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) de junio cayó 0.1% mensual, y el IOAE estima para julio un crecimiento anual de 2.7%, pero con una variación mensual de solo 0.1%. La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) mostró una caída de 45 mil ocupados en julio, y la Encuesta Mensual de Opinión Empresarial (EMOE) de agosto indica que el sector construcción sigue en terreno negativo por 23 meses consecutivos. La economía mexicana está en una pausa: el consumo se desacelera, la inversión privada se contrae, y solo el gasto público y las exportaciones mantienen el crecimiento a flote. El reto para la política económica es reactivar la inversión privada y el consumo interno, pero la política monetaria restrictiva y la incertidumbre externa limitan el margen de maniobra.

Consumo e inversión en México (índice 2018=100)

Enero a junio de 2026, cifras desestacionalizadas
Fuentes: INEGI (IMCP, IMFBCF, IGAE, ENOE, EMOE), Banxico, SHCP.
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