La tasa de condiciones críticas de ocupación alcanzó 38.9% en julio de 2026, su nivel más alto en cinco años. La informalidad subió a 56.2% y el empleo formal en sectores productivos cayó 1.5% anual, desmintiendo el discurso oficial de una "primavera laboral".
Mexconomy — El mercado laboral mexicano atraviesa su peor momento en cinco años, con una precariedad que no cede y un empleo formal que se contrae, a pesar del discurso oficial que insiste en una "primavera laboral". La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de julio de 2026 muestra que la tasa de condiciones críticas de ocupación —que mide el empleo inadecuado por ingresos o jornada— subió de 37.3% a 38.9% en un año, alcanzando su nivel más alto desde 2021. Esto significa que 23.6 millones de trabajadores (casi 4 de cada 10 ocupados) tienen un empleo precario: ganan menos de un salario mínimo, trabajan menos de 35 horas semanales por razones ajenas, o laboran más de 48 horas con ingresos bajos. La informalidad laboral pasó de 56.1% a 56.2%, y la ocupación en el sector informal creció 1.2 puntos porcentuales, de 29.9% a 31.1%, lo que indica que la creación de empleo se está dando en el sector no registrado, con menores ingresos y sin seguridad social.
La población ocupada total cayó en 45 mil personas en julio de 2026 respecto al mismo mes de 2025, ubicándose en 60.8 millones. El empleo formal en los sectores productivos —construcción, manufacturas, comercio y servicios privados no financieros— se contrajo 1.5% anual en junio, según el Índice Global de Personal Ocupado (IGPOSE). El personal dependiente (asalariado) cayó 1.4%, y el personal no dependiente (subcontratado) se desplomó 5.2%. La Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) reportó una caída de 1.5% en el personal ocupado del sector, con el personal no dependiente retrocediendo 5.2%. Los subsectores más afectados son la fabricación de equipo de transporte (-3.4% anual), muebles (-3.9%) e insumos textiles (-3.9%). La producción manufacturera cayó 2.4% anual en junio, y el acumulado enero-junio muestra una contracción de 1.1% en el PIB real de las manufacturas.
La precariedad laboral se refleja también en los ingresos. La población ocupada que gana hasta un salario mínimo aumentó en 168 mil personas, alcanzando 27.9 millones (45.9% del total), mientras que quienes ganan entre uno y dos salarios mínimos se dispararon en 4.29 millones, pasando de 15.1 a 19.4 millones (32.0% de la ocupación). La población que recibe más de cinco salarios mínimos apenas creció en 20 mil personas, y los que no reciben ingresos cayeron en 475 mil. La tasa de subocupación (personas que buscan más horas de trabajo) bajó de 7.3% a 6.7%, lo que implica que 421 mil personas dejaron de buscar más horas, un síntoma de desaliento laboral. La población no económicamente activa (PNEA) creció en 1.7 millones, alcanzando 43.1 millones, y la PNEA disponible cayó de 12.3% a 11.6%, señal de que la falta de oportunidades está desincentivando la participación laboral, especialmente entre las mujeres (su participación cayó 0.6 puntos porcentuales).
La construcción fue el sector que más empleo generó, con 523 mil puestos adicionales (5.28 millones de ocupados), aunque gran parte de este empleo es informal y temporal. Los servicios diversos (+139 mil) y el gobierno (+81 mil) también crecieron, reflejando el papel del gasto público como sostén de la economía. En contraste, el sector agropecuario perdió 279 mil puestos, los servicios profesionales, financieros y corporativos 190 mil, y los servicios sociales 151 mil. La industria manufacturera, que representa el 15.9% de la ocupación, perdió 61 mil puestos. La construcción, aunque crece en empleo, lo hace en condiciones de informalidad: la Encuesta Mensual de Opinión Empresarial (EMOE) de agosto muestra que el sector construcción sigue en terreno negativo por 23 meses consecutivos, con el valor de las obras como subcontratista en 27.4 puntos, su nivel más bajo.
El discurso oficial de la "primavera laboral" se sostiene en el aumento del salario mínimo (de 2,800 a 9,582 pesos mensuales desde 2018) y en la cifra de 60.8 millones de ocupados, pero omite que la mayoría de esos ocupados están en la informalidad (56.2%) o en condiciones críticas (38.9%). La Secretaría de Hacienda reportó que la recaudación del ISR cayó 6.2% real en el primer semestre, en parte por la contracción del empleo formal y la menor rentabilidad empresarial. La economía mexicana crece (PIB +2.1% anual), pero el empleo formal no la acompaña; la productividad está aumentando, pero a costa del empleo formal. La precariedad laboral es el rostro más crudo de la economía mexicana: 23.6 millones de trabajadores en condiciones críticas, 34.1 millones en la informalidad y una participación laboral que cae. La "primavera laboral" es un eslogan político que no resiste el contraste con los datos.

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