La ENG 2025 revela que los hogares de CDMX gastan 84,564 pesos trimestrales frente a 38,203 en Chiapas, una brecha de 121%. El gasto rural promedio es inferior al salario mínimo fronterizo y el 40.3% se destina a alimentos.

Mexconomy — Los hogares de la Ciudad de México registraron un gasto corriente monetario promedio trimestral de 84,564 pesos en 2025, mientras los de Chiapas promediaron 38,203 pesos, una diferencia de 121 por ciento, según la Encuesta Nacional de Gasto (ENG) publicada por el INEGI el 30 de septiembre de 2026. Es la primera vez que el organismo publica una encuesta especializada exclusivamente en el gasto de los hogares, separada de la tradicional ENIGH, con el objetivo de actualizar el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC). La brecha entre el hogar promedio de la capital y el del estado más pobre del país es el dato más severo de la medición.

La ENG 2025 estimó 38,348,376 hogares en México, con una población de 130.7 millones de personas y un tamaño promedio de 3.41 integrantes. El gasto total promedio trimestral por hogar fue de 89,752 pesos: 82.9 por ciento correspondió a gasto corriente (74,404 pesos) y 17.1 por ciento a erogaciones financieras y de capital (15,348 pesos). Del gasto corriente, 57,930 pesos fueron monetarios y 16,474 pesos no monetarios (autoconsumo, regalos, pagos en especie). El principal rubro de gasto fue alimentos, bebidas y tabaco, con 20,238 pesos (34.9 por ciento del gasto monetario), seguido por transporte y comunicaciones (11,588 pesos, 20.0 por ciento) y educación y esparcimiento (4,902 pesos, 8.5 por ciento).

La brecha territorial es el hallazgo más severo. Después de la Ciudad de México (84,564 pesos), las entidades con mayor gasto trimestral por hogar fueron Querétaro (81,685), Nuevo León (80,716), Baja California Sur (78,826) y Baja California (73,459). En el extremo opuesto, las entidades con menor gasto fueron Chiapas (38,203), Campeche (39,299), Tabasco (41,181), Oaxaca (42,010) y Veracruz (42,554). La diferencia entre el hogar promedio de la CDMX y el de Chiapas —46,361 pesos trimestrales— equivale a más de 15,000 pesos mensuales de capacidad de gasto. Es una brecha que ninguna política social ha logrado cerrar en las últimas décadas.

La brecha urbano-rural es igualmente profunda. Los hogares en localidades urbanas (2,500 habitantes o más) registraron un gasto corriente monetario de 62,985 pesos trimestrales, frente a 40,465 pesos en localidades rurales. La diferencia de 22,520 pesos equivale a que un hogar rural gasta 55.7 por ciento menos que uno urbano. El gasto rural promedio —13,488 pesos mensuales— es inferior al salario mínimo mensual de la frontera norte (419.88 pesos diarios × 30 = 12,596 pesos), pero superior al salario mínimo general (248.93 pesos diarios × 30 = 7,468 pesos). La brecha entre el salario mínimo general y el gasto rural se cubre con remesas, transferencias gubernamentales y autoconsumo no monetario.

La composición del gasto confirma la regresividad del consumo. Los hogares rurales destinan 40.3 por ciento de su gasto corriente monetario a alimentos, bebidas y tabaco, frente a 33.9 por ciento de los urbanos. En sentido inverso, los urbanos destinan 9.0 por ciento a educación y esparcimiento, frente a 5.8 por ciento de los rurales. La mayor proporción del gasto rural en alimentos significa que cualquier aumento en los precios de los alimentos golpea más a los hogares de menores ingresos. El INPC de la primera quincena de septiembre de 2026 reportó un alza anual de 7.91 por ciento en frutas y verduras y el IPCCCM (canasta de consumo mínimo) creció 0.50 por ciento quincenal, más del doble que el INPC general (0.33 por ciento). La ENG confirma la estructura que explica esa brecha inflacionaria.

El análisis de nutrientes revela un patrón adicional. Del gasto en alimentos y bebidas consumidas dentro del hogar, 38.2 por ciento se destinó a proteínas de origen animal y 27.3 por ciento a calorías, carbohidratos y grasas. En conjunto, 65.5 por ciento del gasto en alimentos dentro del hogar se orientó a productos asociados con proteínas animales y calorías, mientras solo 12.9 por ciento se destinó a vitaminas y minerales y 1.8 por ciento a proteínas de origen vegetal. La estructura del gasto alimentario prioriza densidad calórica sobre calidad nutricional, un patrón que tiene implicaciones para la salud pública y para la productividad laboral.

La comparación entre el gasto rural y el urbano en alimentos específicos también es reveladora. Los hogares urbanos gastaron en promedio 4,755 pesos trimestrales en alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar, frente a 2,196 pesos de los rurales. La diferencia de 2,559 pesos refleja no solo capacidad de gasto, sino también infraestructura: la oferta de restaurantes, cafeterías y servicios de comida preparada se concentra en las ciudades. En sentido inverso, los hogares rurales destinan una mayor proporción de su gasto en alimentos a carnes (3,250 pesos anuales, 23.1 por ciento del gasto en alimentos dentro del hogar) que los urbanos (3,769 pesos, 22.9 por ciento). La proporción es similar, pero el monto absoluto es 13.8 por ciento menor en el campo.

La ENG 2025 es la primera encuesta del INEGI especializada exclusivamente en gasto. Surge de más de un siglo de experiencia acumulada —desde la primera encuesta sobre ingresos y gastos de familias obreras en 1914— y se levantó entre el 25 de diciembre de 2024 y el 7 de enero de 2026, con 28,668 viviendas y una muestra de al menos 6,900 hogares por trimestre. Su objetivo es generar insumos para la actualización del INPC, que desde julio de 2024 se calcula con la canasta y ponderaciones actualizadas de la ENIGH 2022. La ENG 2025 permitirá una nueva actualización en los próximos años. Los datos de la encuesta están disponibles en el sitio del INEGI.

La brecha de consumo entre la Ciudad de México y Chiapas, entre lo urbano y lo rural, entre el hogar promedio y el hogar de menores ingresos, es una fotografía de la desigualdad estructural mexicana. Los hogares rurales gastan 55.7 por ciento menos que los urbanos, destinan 40.3 por ciento de su gasto a alimentos y su consumo promedio es inferior al salario mínimo fronterizo. En el debate del paquete económico 2027, el Legislativo tiene en sus manos decidir si la política social y la política de precios se orientan a cerrar esa brecha o si se conforman con un promedio nacional que oculta la realidad de los hogares que menos tienen.

Gasto corriente monetario trimestral por hogar según entidad federativa

ENG 2025: entidades con mayor y menor gasto (pesos corrientes)


Rubro de gasto Nacional Urbano Rural
Gasto corriente monetario57,93062,98540,465
Alimentos, bebidas y tabaco20,238 (34.9%)21,382 (33.9%)16,288 (40.3%)
Transporte y comunicaciones11,588 (20.0%)12,637 (20.1%)7,964 (19.7%)
Educación y esparcimiento4,902 (8.5%)5,646 (9.0%)2,330 (5.8%)
Cuidados personales4,664 (8.1%)5,122 (8.1%)3,082 (7.6%)
Vivienda y servicios4,573 (7.9%)5,291 (8.4%)2,091 (5.2%)
Enseres domésticos3,971 (6.9%)4,264 (6.8%)2,959 (7.3%)
Vestido y calzado2,774 (4.8%)2,988 (4.7%)2,034 (5.0%)
Salud2,702 (4.7%)2,820 (4.5%)2,293 (5.7%)
Transferencias y otros gastos2,517 (4.3%)2,834 (4.5%)1,423 (3.5%)
Fuente: INEGI, Encuesta Nacional de Gasto (ENG) 2025, publicada el 30 de septiembre de 2026. INEGI, Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), primera quincena de septiembre de 2026. INEGI, Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), agosto de 2026.
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