Lejos de un tropiezo coyuntural, los datos más recientes del INEGI muestran una combinación preocupante: caída mensual, retroceso anual y un desempeño desigual entre minerales y regiones que expone riesgos productivos, dependencia geográfica y vulnerabilidad frente al ciclo económico.

Mexconomy — En cifras desestacionalizadas, la producción minerometalúrgica nacional descendió 1.1% a tasa mensual y 0.9% a tasa anual. El retroceso confirma que el sector no logra consolidar una recuperación sostenida desde 2023 y que la tendencia de corto plazo sigue siendo negativa. La minería, tradicionalmente amortiguador externo vía exportaciones, hoy opera con menor tracción.

El desglose por producto revela un mapa de debilidades preocupante. La producción de pellets de fierro cayó 22.2%, reflejando menor demanda industrial y posibles ajustes en cadenas siderúrgicas. El yeso (-5.1%), el oro (-4.0%) y el cobre (-2.8%) también retrocedieron, afectando minerales estratégicos tanto para la construcción como para la transición energética. En contraste, algunos crecimientos —como azufre (+34.5%) y zinc (+14.1%)— lucen más como excepciones que como un cambio de ciclo.

La concentración regional amplifica los riesgos. En oro, Guerrero registró una contracción de 34.4%, golpe severo que pesa sobre el agregado nacional. En zinc, Zacatecas cayó 12.0%, confirmando que la dependencia de pocas entidades vuelve al sector sensible a choques locales, regulatorios y de seguridad. Aunque el fierro mostró un repunte de 13.1%, este se explica casi exclusivamente por Michoacán, lo que refuerza el patrón de crecimiento poco diversificado.

El comportamiento del cobre es especialmente revelador: a nivel nacional se mantuvo prácticamente estancado (0.0%), pero con fuertes contrastes internos. Sonora creció 3.4%, mientras San Luis Potosí cayó 9.4%. Esta asimetría mannifiesta que la minería mexicana no responde de manera homogénea a los precios internacionales ni a la demanda global.

La caída simultánea mensual y anual, junto con la dependencia de pocos minerales y estados, se debe a limitaciones en inversión, modernización tecnológica y certidumbre regulatoria. Si la industria minerometalúrgica no logra estabilizar su tendencia, México podría perder competitividad en cadenas fundamentales justo cuando los minerales críticos ganan peso geopolítico.

Más que un bache estadístico, octubre confirma una advertencia: la minería mexicana enfrenta un punto de inflexión. Sin inversión sostenida, diversificación regional y políticas claras, el sector corre el riesgo de pasar de pilar industrial a eslabón débil del crecimiento.

Nota al lector: la gráfica interactiva está optimizada para su correcta lectura y exploración en pantallas de mayor tamaño (computadora o tableta). En dispositivos móviles, algunos detalles de ejes, etiquetas o series pueden visualizarse de forma limitada.

Fuente: INEGI, Industria Minerometalúrgica (EIMM). Cifras desestacionalizadas y originales correspondientes a octubre de 2025, elaboradas con base en información proporcionada por unidades mineras autorizadas por la Secretaría de Economía. Series ajustadas mediante el método X-13ARIMA-SEATS. Cifras preliminares sujetas a revisión.


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