El sector turístico mexicano enfrenta una paradoja reveladora: mientras 8.3 millones de visitantes ingresaron al país en octubre de 2025 —11% más que un año atrás, el gasto promedio por persona cayó 1.5%, alcanzando apenas $294.02 dólares.
Mexconomy — México está recibiendo más turistas, pero estos están gastando menos, señal inequívoca de una competitividad erosionada y una dependencia preocupante del turismo masivo de bajo valor agregado.
El ingreso de divisas por concepto de gasto total fue de $2,439.6 millones de dólares, apenas 9.3% superior al año anterior. La desconexión entre el crecimiento de visitantes (11%) y el de ingresos (9.3%) evidencia que la estrategia actual privilegia cantidad sobre calidad. Los turistas de internación —aquellos que pernoctan en el país— aumentaron marginalmente 0.4% para sumar 3.74 millones, mientras que los excursionistas —visitantes que no pernoctan— se dispararon 21.5% hasta 4.56 millones. Este último segmento, que representó 54.9% del total de visitantes, es precisamente el que menos derrama económica genera: su gasto medio fue de apenas $64.64 dólares, una caída de 3.6% anual.
La decepción del turismo aéreo de alto valor
Los turistas de internación vía aérea —históricamente el segmento más redituable— crecieron apenas 2.9% para alcanzar 1.67 millones, muy por debajo del crecimiento general. Aunque su gasto medio aumentó 5.1% a $1,110.32 dólares, este incremento resulta insuficiente para compensar el estancamiento en volumen. Por el contrario, los turistas fronterizos disminuyeron 4%, con un gasto medio de solo $112.17 dólares. El turismo de calidad no está creciendo al ritmo necesario, y la infraestructura hotelera de alto nivel enfrenta una presión competitiva que no se refleja en las estadísticas agregadas.
Los excursionistas en cruceros, que representan 11.6% del total de visitantes, ejemplifican el problema: aunque su número creció 22.2% hasta 961,819 personas, su gasto medio fue prácticamente plano en $84.97 dólares, una caída de 0.1%. Estos visitantes arriban, desembarcan unas horas, consumen lo mínimo y parten, dejando una huella económica residual en las comunidades portuarias.
En el frente de salidas, 6.94 millones de residentes mexicanos viajaron al extranjero, 6.1% más que en octubre de 2024, gastando $1,229.5 millones de dólares (16.2% más). El contraste es alarmante: mientras los mexicanos aumentan dramáticamente su gasto en el exterior —con un gasto medio de $177.07 dólares, 9.5% superior—, los visitantes extranjeros reducen el suyo en México. Los turistas de internación mexicanos que viajan al exterior gastaron en promedio $762.72 dólares, un incremento de 22.3%, cifra que sugiere que el poder adquisitivo existe, pero se está canalizando hacia destinos competidores más atractivos.
La ecuación es insostenible: México exporta divisas a un ritmo acelerado mientras importa turistas de bajo gasto. Si la tendencia persiste, la balanza turística —tradicionalmente superavitaria— enfrentará presiones que pondrán en riesgo uno de los pilares económicos del país, especialmente en estados como Quintana Roo, Jalisco y Baja California, donde el turismo representa más del 15% del PIB estatal.

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